Warning: array_shift() expects parameter 1 to be array, boolean given in /htdocs/public/www/config/ecran_securite.php on line 283 Géminis Papeles de Salud - Se pide al Parlamento Europeo una nueva resolución sobre productos naturales para la salud

Número aproximado de visitas a este artículo: 195

Instituto para la Protección de la Salud Natural
AMC - Boletín Armas para defender la salud 178, 2 octubre 2012

Se pide al Parlamento Europeo una nueva resolución sobre productos naturales para la salud

El Instituto para la Protección de la Salud Natural lanza una petición dirigida al Parlamento Europeo para que se vote una nueva resolución del Reglamento 1924/2006 sobre productos naturales para la salud [1], [2], [3].

Se pide al Parlamento Europeo una nueva resolución sobre productos naturales para la salud

,La creación del Instituto para la Protección de la Salud Natural (Institut pour la Protection de la Santé Naturelle) tuvo su origen en la movilización espontánea, en marzo de 2011, de un grupo de ciudadanos informados y sensibles respecto a la medicina natural. Se trataba de reaccionar ante la próxima entrada en vigor de una directiva europea cuyo efecto iba a ser restringir la libertad de comercialización de plantas medicinales. La petición lanzada por estos ciudadanos, constituidos en colectivo para la defensa de la medicina natural, se convirtió en un clamor popular. ¡Más de un millón de personas en Europa dieron su apoyo a esta iniciativa en sólo un mes!

Dado el extraordinario éxito de la petición y los numerosos apoyos recibidos, el grupo decidió continuar su acción y convertirse en una estructura permanente para informar, abogar y garantizar el acceso a la medicina natural.

Reglamento 1924/2006/CE – Estado de la cuestión

Desde hace una década, la Unión Europea ha elaborado diversas directivas y reglamentos dirigidos a “europeizar” aún más el derecho a la salud. De hecho, ya hace mucho tiempo que los Estados miembros no tienen nada que decir sobre la manera de regular la venta y distribución de los medicamentos, las plantas o incluso los alimentos.

Las mismas razones son invocadas una y otra vez por el legislador europeo: es necesario armonizar las reglas para permitir una mejor circulación de las mercancías y proteger a los consumidores.

La Comisión Europea alega este último punto como si en la mayoría de los países europeos el nivel de protección de los consumidores fuese notoriamente bajo y las autoridades nacionales fuesen incapaces de proteger a sus ciudadanos.

Primero un Código comunitario sobre los medicamentos [4], después una directiva sobre los medicamentos tradicionales a base de plantas [5] y ahora un Reglamento sobre las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables que figuran en etiquetas o en publicidad [6]; todas estas normas europeas vienen a limitar un poco más la libertad de los profesionales de la salud y permiten una eliminación progresiva y metódica de los más pequeños. Esto quiere decir también menos opciones para los pacientes y a la larga una calidad de productos inferior a la de hoy.

Al final de este diluvio normativo sólo quedarán un puñado de grandes fabricantes capaces de hacer frente a la Administración y sus exigencias. Ya les conocemos, por otra parte: empresas como Nestlé, Danone, Bayer, Pfizer o Merck tienen ante sí un futuro próspero. La Administración europea se encarga de liquidar por ellos a todos sus competidores …

Y el último golpe hasta la fecha procede de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria o EFSA (European Food Security Agency) con la complicidad tácita de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo.

En 2006, la Comisión Europea propuso un reglamento dirigido a regular las declaraciones saludables relacionadas con los alimentos. Hasta aquí, todo bien. ¿Quién podría oponerse a la idea de controlar a los productores de complementos alimenticios, de quienes, por otra parte, muchos piensan que han ido demasiado lejos en sus campañas comerciales?

Sin embargo, con el pretexto de corregir estos excesos, la Administración ha pasado de un extremo a otro, prohibiendo casi cualquier comunicación sobre propiedades saludables.

El Reglamento 1924/2006/CE … y su aplicación

El texto de 2006 plantea un principio sencillo: el conjunto de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables asociadas a alimentos deben ser objeto de un expediente presentado a la Comisión.

Por ejemplo, para tener derecho a decir que las ciruelas pasas tienen un potencial efecto sobre la digestión, hay que elaborar un expediente, presentarlo … y que dicho expediente sea aceptado. Es ahí donde radica el problema.

Se han presentado 44.000 expedientes. La Comisión ha reducido este número a 4.637 a causa de duplicidades, ya que cada país había presentado sus propias alegaciones y algunas de ellas se solapaban.

De estos 4.637 expedientes presentados en 2008, hasta la fecha sólo 222 han sido autorizados. Durante cuatro años, los fabricantes de complementos alimenticios han seguido por lo tanto vendiendo productos con la declaración de sus propiedades, sin saber si al final se encontrarían en la ilegalidad o no.

Todos los demás expedientes fueron rechazados o están a la espera de una decisión, lo que viene a ser lo mismo. La Comisión Europea cuenta con un registro de declaraciones en materia de salud en su sitio web.

La EFSA considera que, de hecho, sólo puede utilizarse la lista de las 222 declaraciones aceptadas. Sin embargo sobre este último punto no todo el mundo parece estar de acuerdo.

Resultado

* Una inseguridad jurídica máxima para los profesionales de la salud, que deben aplicar reglas vagas cuyas interpretaciones varían de un país a otro, incluso de una región a otra.

* Las administraciones nacionales están controlando a todas las empresas del sector, pero a partir de un texto vago e impreciso. Si eligen interpretar el Reglamento de manera estricta, es decir, limitar a 222 el número de declaraciones autorizadas, la mayoría de las empresas de complementos alimenticios quedarán fuera de la ley de la noche a la mañana.

El riesgo en los meses venideros es doble:

* Por una parte, todas las pequeñas empresas del sector echarán el cierre al no poder vender sus productos. De hecho, la información es esencial para numerosos complementos alimenticios cuyas propiedades ignoran los consumidores. La lisina, por ejemplo, que contribuye al crecimiento de los huesos y a la formación del colágeno y los anticuerpos, no se podría vender sin ir acompañada de una información adecuada.

Aunque resulta lógico regular esta información, es peligroso prohibirla totalmente.

* y por otra, el resultado de este enfoque es una reducción global del nivel de información de los consumidores.

Dicho claramente: la aplicación del reglamento tendrá un resultado exactamente opuesto a los principios que pretende defender: la protección del consumidor y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

Para los ciudadanos y los consumidores esta situación es inaceptable.

El golpe de Estado de la EFSA (la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria)

Aunque el Reglamento 1924/2006 preveía tres tipos de procedimiento para los expedientes, la EFSA ha decidido unilateralmente aplicar sólo uno: el más complejo, el más exigente y el más costoso, al requerir estudios “aleatorios” para probar las propiedades saludables de los productos afectados.

Así, mientras que el reglamento sólo requiere de los fabricantes de complementos alimenticios que demuestren los efectos nutricionales de los productos, la EFSA, por su parte, exige hacer la demostración de los efectos “fisiológicos” de esos mismos productos.

Si volvemos al ejemplo de las ciruelas pasas, ello quiere decir que hace falta hacer que miles de personas las tomen durante varios meses y constatar los efectos de un régimen semejante en relación con un grupo de personas que no las comiese, antes de poder afirmar que las ciruelas pasas tienen probablemente un efecto laxante.

La EFSA, por lo tanto, se ha excedido con mucho en el mandato que le había dado la Comisión.

Pero la EFSA ha ido aún más lejos en su dictadura e hipocresía. Tras exigir que los expedientes se remitan antes del 1 de enero de 2008, ha elaborado una guía especial para ayudar a los profesionales de la salud a completar los expedientes después de que se hubieran presentado.

A esto la Administración ha añadido que las denegaciones no tienen mayor consecuencia, puesto que los expedientes rechazados pueden presentarse una segunda vez. Sin embargo, la segunda tentativa está sujeta a un procedimiento más complejo y costoso que el anterior.

Cuando nuestros responsables políticos capitulan …

Hay algo aún peor: el sistema institucional europeo, aunque complejo, se supone que dispone de barreras frente a eventuales decisiones unilaterales de los tecnócratas europeos.

Sin embargo, ni el Parlamento Europeo ni el Consejo de Ministros, que han ratificado la decisión de la EFSA mediante dos resoluciones de 21 y 30 de marzo de 2012, han emitido ninguna reserva frente al autoritarismo inédito de la Administración europea.

Interrogado sobre esta cuestión, un diputado europeo se limitó a explicar que este debate duraba desde hace seis años y que los diputados no habían tenido tiempo de asomarse a un tema del que no entendían nada.

Uno se pregunta si es necesario incluso someterlo a votación.

Si nuestros propios representantes políticos encuentran los debates demasiado largos y complejos para interesarse por ellos, quizás es hora de reaccionar antes de que nuestra democracia muera del todo.

La encuesta del Defensor del Pueblo Europeo –otra institución europea– muestra que existe malestar. Pero este reconocimiento oficial de posible irregularidad no cambiará la situación. El mal está hecho. La EFSA ha operado sin trabas ni controles.

Es hora de que el conjunto de la ciudadanía se movilice frente a esta negación de la democracia. La cuestión no es solamente saber si nos arriesgamos a perder la opción de recibir tratamientos alternativos –lo que es el caso–, sino también saber si aceptamos definitivamente delegar en administraciones desconocidas cuestiones políticas que sólo deberían poder zanjar responsables elegidos!

Algunos han comenzado a hacerlo:

A principios de 2012, las asociaciones PAN Europe y Générations Futures denunciaron los conflictos de intereses de los expertos de la EFSA, señalando en un comunicado de 30 de enero de 2012 [7]: “el papel clave de Susan Barlow” (N. de la R.: Presidenta de uno de los grupos de trabajo de la EFSA) y añadiendo lo siguiente: “La EFSA pisotea aquí sus propias normas que establecen que el procedimiento de selección de los expertos deber ser transparente y aplicarse de modo coherente“.

En febrero de 2012, el Observatorio de la Europa Industrial publicó un informe inquietante sobre la existencia de conflictos de intereses en el seno de la EFSA [8], muchos de cuyos expertos trabajan a la vez para la Administración europea y para grandes grupos industriales.

El informe precisa: “El conjunto de los expertos de la EFSA que tienen capacidad decisoria en la materia no ofrece garantías de independencia. Numerosos miembros de estos grupos de expertos tienen vínculos confesados con empresas del sector de las biotecnologías, la alimentación y los pesticidas”.

Por fortuna, la movilización en el sector se organiza

- Además de una campaña lanzada en Inglaterra por la “Alliance for Natural Health” [9], se ha lanzado otra campaña en los Países Bajos. Y en Francia, el IPSN da la alarma lanzando una petición dirigida al Parlamento Europeo para que se vote una nueva resolución sobre la aplicación del Reglamento 1924/2006.

Lo que está en juego con esta petición es enorme. Este problema va mucho más allá de una simple cuestión de complementos alimenticios. Se trata de luchar contra una toma del poder sin precedentes en la Administración europea, es decir, una negación evidente de la democracia acompañada de la complacencia de los diputados europeos.

Además de nuestra libertad terapéutica, es también nuestro derecho más básico en una democracia –el derecho de voto–, que ha sido pisoteado.

Sólo nos queda la esperanza de presentar una petición al Parlamento Europeo para que se reabra el expediente y que esta vez los diputados y los ministros europeos hagan su trabajo.

Una última esperanza …

Es importante saber que existe un nuevo procedimiento para presentar peticiones al Parlamento Europeo que permite la aprobación de textos sobre las cuestiones que nos preocupan. Este procedimiento entró en vigor el mes de abril de 2012 [10].

Para ello, debemos reunir un millón de firmas procedentes de 7 países europeos diferentes. Tan sólo se trata de las firmas de una pequeña parte de los 492 millones de ciudadanos europeos … pero debemos reunirlas.

A partir de ahora la Comisión Europea no es la única que puede proponer nuevos textos jurídicos. Los ciudadanos europeos también pueden hacerlo. Es uno de nuestros derechos. ¡Hagamos uso de él!

Contacto con el Instituto para la Protección de la Salud Natural

* El Instituto para la Protección de la Salud Natural (IPSN) busca actualmente socios institucionales que apoyen sus iniciativas, respetando el principio de la completa independencia en las acciones. El IPSN tiene por objetivo la defensa del bien común de los pacientes, y no los intereses particulares de un sector comercial.

* Agustin de Livois ha asumido la dirección del Instituto para la Protección de la Salud Natural. El IPSN cuenta además con un Comité Ético integrado por expertos para certificar la fiabilidad de la información publicada, y como garantes de un trabajo serio y riguroso.

* Por correo electrónico:

contact@ipsn.eu (comunicaciones en francés)

contacto@ipsn.es (comunicaciones en español)

* Por correo postal:

Instituto para la Protección de la Salud Natural

253A Waversesteenweg

1050 Bruselas – Bélgica

Instituto para la Protección de la Salud Natural

(Institut pour la Protection de la Santé Naturelle)

Video

Para firmar la petición

Asociación de Medicinas Complementarias

(21 de noviembre de 2012)

(Última actualización: 24 de noviembre de 2012)

________________________________________
Notas

[1Petición a favor de la protección de la salud natural

Estimado Sr., Estimada Sra.:

El Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros de la Unión Europea acaban de ratificar una decisión catastrófica que atenta directamente contra los consumidores.

Esta nueva normativa tiene en la práctica como efecto la prohibición de vender la mayoría de complementos alimenticios que actualmente hay en el mercado.

Una medida como ésta beneficia fundamentalmente a los grandes grupos de la industria farmacéutica y agroalimentaria.

Desde este momento, sólo la EFSA (European Food Safety Agency) estará habilitada para autorizar que se pongan en el mercado productos que declaren tener propiedades saludables. Se trata de un paso más hacia la desaparición de todo tratamiento alternativo para las personas interesadas en cuidar su salud de forma natural.

En esencia, este texto prohíbe el 95% de las declaraciones de propiedades saludables que figuren en los complementos alimenticios. De los 4.637 expedientes de declaraciones presentados, la EFSA ha autorizado sólo 222.

De los tres procedimientos que la normativa ponía en manos de la EFSA para autorizar expedientes, esta Agencia ha decidido unilateralmente aplicar el más complejo, el más exigente y el más costoso y, por lo tanto, el más restrictivo.

No queremos una Europa que pisotee nuestros derechos fundamentales, especialmente nuestro derecho a la información y nuestro derecho a seguir tratamientos alternativos para nuestra salud.

Corresponde a los diputados europeos, directamente elegidos por los ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea, velar por que las posturas adoptadas por las administraciones europeas no atenten contra la integridad física, incluso psíquica, de los consumidores.

Le pido por lo tanto encarecidamente que nos ayude a relanzar el debate político sobre las declaraciones de las propiedades saludables de los complementos alimenticios, con el fin de conseguir:

1. Reformar el papel de la EFSA en el proceso de decisión europeo, incluyendo sanciones si esta Agencia se sobrepasa en sus competencias.

2. Incluir el derecho de los ciudadanos a seguir tratamientos alternativos, dentro del derecho europeo a la salud.

3. Conciliar las posturas europeas sobre las declaraciones de propiedades saludables de los complementos alimenticios.

Reciba un cordial saludo.

Firmar la Petición.

[2Instituto para la Proteccion de la Salud Natural

Los remedios naturales que Bruselas y la industria farmacéutica nos quieren prohibir

Imagine que su hijo, o su pareja, estuviera gravemente enfermo.

Y que existe un remedio natural, sin peligros ni efectos secundarios, que quizás podría curarle.

Pero la Unión Europea le prohíbe utilizarlo.

En cambio, las autoridades le obligan a darle medicamentos químicos con efectos secundarios potencialmente muy graves.

Usted no tiene elección.

Esta absurda pesadilla es una realidad inminente que amenaza a Europa y a todos sus habitantes, incluidos usted y yo.

Después de años de lobby, las multinacionales farmacéuticas están logrando su objetivo:

Un nuevo reglamento draconiano de la Unión Europea hace peligrar a miles de remedios medicinales naturales utilizados desde hace siglos y que no tienen los efectos secundarios de los medicamentos modernos derivados de la petroquímica.

Esto afecta a muchísimos productos naturales, incluidos remedios para el corazón, las arterias, las articulaciones, el azúcar en la sangre, los huesos, la memoria, la digestión, el sueño, la vista, la depresión, la fatiga.

Se trata del Reglamento 1924/2006/EC sobre productos de medicina natural que declaran tener propiedades saludables.

Este nuevo reglamento exige a los vendedores de estos productos obtener una autorización especial de Bruselas para poder informarle a usted, verbalmente o por escrito, de las propiedades beneficiosas de los productos naturales.

Esta autorización la concede un organismo, la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria).

El problema es que tarda de tres a cinco años en tomar sus decisiones. Pero lo más grave es que de las 44.000 solicitudes de autorización para poder declarar propiedades "saludables" registradas desde 2008, la EFSA ha autorizado hasta ahora ... ¡sólo 222!

Se trata de una ofensiva sin precedentes contra nuestro derecho a curarnos de forma alternativa a la medicina convencional occidental.

Y el objetivo de este bloqueo es muy claro:

Garantizar beneficios de miles de millones de euros en los próximos años a la industria farmacéutica, obligando a los pacientes a usar sus medicamentos, a falta de alternativas.

Pero hay esperanza:

En Inglaterra, una asociación muy activa a nivel europeo, la Alianza para la Salud Natural, está organizando protestas y enviando correos electrónicos a gran escala a diputados europeos.

En Bruselas, el Instituto para la Protección de la Salud Natural ya ha recogido 250.000 firmas de protesta en Francia, Bélgica y Luxemburgo.

En España, hasta ahora no ha habido ninguna gran movilización en este sentido.

Por ello, el IPSN, respaldado por un grupo de médicos, pacientes y ciudadanos españoles, ha decidido comenzar a actuar también aquí. Y le hacemos un llamamiento urgente.

Desde el Instituto para la Protección de la Salud Natural en Bruselas, permítame que le pida lo siguiente:

Actúe. Firme la petición en contra del Reglamento 1924/2006/EC. Con este gesto, y entre todos, defenderemos la Salud Natural en Europa.

Aunque nunca nadie había pensado antes poner límites a la libre circulación de los complementos alimenticios naturales, sin embargo los burócratas de Bruselas han decidido ahora cambiar esta situación.

Para ello, han decidido obligar a los fabricantes a obtener informes de expertos, realizar estudios clínicos y preparar expedientes que cuestan una fortuna, incluso para remedios que han sido utilizados sin ningún problema ¡desde hace cientos de años!

Se habla de un coste de 105.000 a 180.000 € por cada suplemento dietético.

Esto se hace, obviamente, en nombre de "la seguridad del paciente". Sin embargo, el único resultado concreto será la desaparición de cientos de productos naturales utilizados hasta ahora sin ningún peligro para la salud.

Y lo que es peor, el organismo responsable trabaja tan lentamente que supone una amenaza para miles de pequeños productores, que se encuentran en peligro de desaparecer.

Hasta se podría pensar que lo hace a propósito.

Por poner un par de ejemplos: decenas de expertos, que representaban a 27 países, dedicaron casi dos años para que el comité responsable de preparar las opiniones de la Agencia Europea del Medicamento sobre las hierbas medicinales reconociera a las semillas del hinojo común sus propiedades como expectorante antiespasmódico o digestivo, indicaciones conocidas desde hace siglos en la tradición popular euromediterránea y china.

El caso de la hoja de vid roja necesitó aún más tiempo: tres años.

No obstante la vid roja es un remedio conocido desde hace décadas para mejorar la circulación sanguínea. Docenas de estudios científicos han confirmado su eficacia y su inocuidad.

Hasta la fecha, más del 95% de los expedientes de los productos a base de hierbas que se han presentado han recibido una respuesta negativa por parte de la EFSA.

¿La razón? Que emite sus decisiones aplicando el mismo modelo -demasiado estricto- reservado a los procedimientos para los medicamentos químicos.

En definitiva, el Reglamento 1924/2006/EC es el mayor ataque jamás realizado al derecho a la información de los enfermos.

¿Cómo puede usted saber, sin ser un especialista, que:

el ácido alfa lipoico, un antioxidante multifuncional, es de un incalculable valor para las personas con diabetes, prediabetes y para las personas con neuropatías (incluyendo dolores nerviosos)?

que la Co-enzima Q10 y la carnitina son muy importantes para la salud cardiovascular, sobre todo para las personas que toman estatinas (fármacos contra el colesterol)?

que la glucosamina y la condroitina ayudan a millones de personas que sufren dolor en las articulaciones?

¿o que los ribonucleótidos, tomados por las personas que tienen un sistema inmunológico debilitado, fortalecen las defensas naturales y restauran el equilibrio gastrointestinal?

La respuesta es muy sencilla: usted ya nunca podrá tener esta información, y lo más probable es que no tenga más remedio que recurrir a los medicamentos químicos producidos por la industria farmacéutica.

Estamos ante un escándalo sin precedentes y, según algunos, el momento elegido para aprobar este reglamento no es en absoluto casual.

Porque lo cierto es que la aprobación de este reglamento era un asunto urgente ... para la industria farmacéutica, que lo necesitaba para consolidar su posición dominante, en un momento en el que se encuentra cuestionada.

La credibilidad del sector farmacéutico se ha puesto en entredicho por escándalos recientes, como los de los fármacos Vioxx (un antinflamatorio retirado del mercado porque triplicaba el riesgo de infarto) y Avandia (un antidiabético también retirado de las farmacias, después de que se demostrara que aumentaba el riesgo cardiovascular de los pacientes que lo tomaban).

Los expertos hablan de decenas, de cientos de medicamentos tóxicos que deberían ser prohibidos.

Por otra parte, en España, la crisis económica y la reciente exclusión de cientos de medicamentos de uso común de la financiación de la Seguridad Social (junto al aumento del copago por parte de los ciudadanos de los fármacos que sí sigue financiando), animan a los españoles a recurrir a los remedios naturales, en muchos casos más baratos, libres de efectos secundarios y a menudo igual de eficaces.

Por ello, era urgente para la industria farmacéutica suprimir las otras alternativas existentes.

Y el nuevo reglamento europeo representa la panacea para esta industria, pues le va a asegurar sus miles de millones de ganancias anuales durante las próximas décadas.

¡Indígnese! Y, por favor, firme la petición que encontrará abajo.

España, como país miembro de la Unión Europea, deja las manos libres a Bruselas para imponernos normas que no nos convienen.

Durante mucho tiempo, esto no ha supuesto grandes problemas en la mayoría de los países.

Pero hoy la situación en algunos de ellos está tomando un cariz preocupante. Por ejemplo en Francia:

* Una asociación francesa ha sido llevada ante los tribunales por la "venta ilegal" de simples semillas de tomate y otras frutas y verduras.

* Un horticultor fue sometido a un registro policial, siéndole incautado su ordenador por la Dirección General de Consumo por haber utilizado estiércol de ortiga para el cuidado de su jardín.

* Una empresa, también en Francia, fue condenada por la venta de la planta cola de caballo sin autorización de la Unión Europea.

* Algunos bioagricultores han sido acusados de recomendar un "pesticida prohibido"; en realidad se trataba de aceite de neem, utilizado desde hace siglos por los hindúes como antiplagas.

Y remedios tan sencillos como las cápsulas de ajo o la infusión de romero se encuentran hoy cuestionados.

Es algo lamentable que vulnera los derechos de los enfermos y que ataca a los pequeños productores locales.

Es por ello que estoy seguro de poder contar con usted para firmar nuestra petición.

Sólo luchando activamente por nuestros derechos podremos detener la iniciativa conjunta de las multinacionales farmacéuticas y la Unión Europea.

Hay un viejo refrán perfectamente aplicable a esta situación que dice que "quien calla otorga".

Si usted no firma esta petición, los burócratas europeos deducirán que a nadie le preocupa su reglamento.

Ellos pensarán que este enorme regalo que le hacen a la industria farmacéutica y a la industria agroalimentaria no ha despertado la indignación de nadie.

Así que, por favor, manifiéstese, porque éste es el momento de la verdad.

Su firma dará la legitimidad democrática decisiva a las gestiones que desde el Instituto para la Protección de la Salud Natural estamos realizando.

Y después de firmar la petición, por favor, reenvíe este mensaje a todos sus contactos.

Dígales que es el momento de actuar.

No hay tiempo que perder.

Muchísimas gracias.

Augustin de Livois

Presidente del Instituto para la Protección de la Salud Natural

Organización sin ánimo de lucro de acuerdo a la ley de 27 de junio de 1921.

Firmar la Petición.

[8- "Conflits indigestes! Une décennie d’influence industrielle à l’Autorité Européenne de Securité Alimentaire (EFSA)", CEO (Corporate Europe Observatory) - Earth Open Source, Brussels, Belgium, Février 2012

[10- El derecho de iniciativa ciudadana está contemplado en el artículo 11.4 del Tratado de la Unión Europea, en la nueva redacción dada por el Tratado de Lisboa.

- Los procedimientos y requisitos necesarios para la iniciativa ciudadana se establecen en el Reglamento (UE) nº 211/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de febrero de 2011, sobre la iniciativa ciudadana.

- "Guía para la Iniciativa Ciudadana Europea", Comisión Europea, Secretaría General, noviembre 2011

- En El acceso al Derecho de la Unión Europea, de EUR-Lex, Oficina de Publicaciones, se encuentran las versiones consolidadas y actualizadas de la legislación vigente en la Unión Europea

________________________________________
Documentos adjuntos

________________________________________
Palabras clave

© 2009 Géminis | Realizado por Dabne con SPIP | Diseño Basaburua |