Para Felipe Granado Morán, terapeuta holístico, la artritis o inflamación del espacio articular
se refiere a más de 100 enfermedades diferentes que causan dolor, hinchazón y limitan
el movimiento en las articulaciones y los tejidos conectivos del cuerpo, normalmente con
carácter crónico. Bajo el concepto de reumatismo se engloban diversas afecciones que
tienen en común, como síntoma típico, el dolor y cuyo origen son trastornos persistentes
de la salud. Los factores desencadenantes suelen ser infecciones, focos inflamatorios,
desequilibrios hormonales, tensiones psíquicas y desequilibrio en el ph. Granado distingue
tres grandes campos de las enfermedades reumáticas: reumatismo articular inflamatorio
(artritis), reumatismo articular degenerativo (artrosis) y reumatismo muscular y de partes
blandas (fibromialgia).

La forma predominante es la osteoartritis, artrosis o enfermedad de la articulación
degenerativa. Se deteriora el cartílago articular que cubre el final de los huesos en la
articulación, implicando a la membrana sinovial y al hueso próximo al cartílago, causando
dolor y la pérdida de movimiento. Es una forma lenta y progresiva de artritis degenerativa que
se nota más comúnmente en la vejez, aunque pueden presentarse cambios degenerativos
prematuros en una persona joven si hay articulaciones previamente dañadas, fracturadas,
muy torcidas o con estrés crónico por obesidad o síndrome del sobre uso
repetitivo. Las principales articulaciones afectadas son manos, caderas,
rodillas, columna vertebral, cuello y espina lumbar. En fases avanzadas hay
una reacción inflamatoria en la membrana sinovial, degeneración severa
que causa dolor, deformación e hinchazón y reduce la capacidad de
movimiento.

La artritis reumatoide es un trastorno inflamatorio crónico de causa
desconocida que afecta a las articulaciones del organismo en general, los
tejidos sinoviales se inflaman e invaden huesos y cartílagos con acción
destructiva sobre la articulación. Suele concentrarse en manos y pies,
muñecas, tobillos y rodillas sobre todo de las mujeres. Se cree que uno o
varios antígenos, posiblemente de origen microbiano, desencadenarían
la enfermedad en personas con un sistema inmunitario deficiente. Otros
factores pueden ser nutricionales, hereditarios y las alergias alimentarias,
así como la asociación entre la artritis y la disfunción intestinal. Granado considera que no es
una enfermedad de las articulaciones sino una condición generalizada que afecta en algún
momento a todos los tejidos del cuerpo. Es una reacción autoinmune en la que el sistema
inmunológico genera anticuerpos y ataca los tejidos de las articulaciones hasta ocasionar
su inflamación.

Equilibrio ácido-alcalino
Gran número de especialistas en nutrición y salud coinciden en reconocer como causa
común y última de un amplio espectro de patologías crónicas la alteración constante
del equilibrio ácido-alcalino, y su estrecha relación con una alimentación incorrecta y el
incremento de la contaminación. Al enorme déficit de alimentos vegetarianos, sin cocer,
puros y naturales, con una ingesta constante de sustancias químicas asimiladas por los
alimentos con los abonos artificiales, se unen otras sustancias químicas añadidas en los
procesos de elaboración (conservantes, estabilizantes, ...).

Para Granado Morán, nuestra manera no biológica de vivir y comer, que disturbia el equilibrio
central regulativo, conduce a una causa común en todas las enfermedades de la patología
humoral: en el fondo se trata de una enfermedad constitucional única, la alteración del
equilibrio ácido-alcalino.

La mayoría de nuestros fluidos corporales son siempre ligeramente alcalinos. Las personas
con artritis tienen fluidos corporales más ácidos que alcalinos. La causa primaria de la
inversión ácido-alcalina se encuentra en su dieta y hábitos nutricionales. Además, en la
artritis reumatoide la agresión de los anticuerpos a las células altera también el ph sinovial.
Casi todos los mecanismos celulares del cuerpo, sobre todo los procesos secretores, la
función nerviosa y la contracción muscular, actúan mejor en un estado corporal ligeramente
alcalino, motivo por el que se debe consumir una dieta que consista en alimentos
formadores altamente alcalinos, evitando combinarlos con los que forman ácido. Los
alimentos que forman ácido son aquellos altos en uno o más de los elementos fósforo,
azufre y cloro. Los formadores alcalinos son los altos en uno o más de los elementos
potasio, calcio, magnesio y sodio.

La artritis mejoraría al seguir una dieta vegetariana, que normaliza el equilibrio ácido-alcalino:
comer a base de fruta, legumbres, soja, tofu, salchichas y leche de soja, frutos secos,
cereales integrales, aceites de presión en frío de germen de trigo y soja, pescado azul
(sardina, salmón, caballa, atún, chicharro), chucrut (col fermentada), grosella negra, nueces,
yogur de agricultura ecológica, ajo, calabaza. Alimentos especialmente alcalinizantes son
apio, limón, pomelo, naranja, castaña, plátano, remolacha roja, granada, endibia y escarola.

Una alimentación hiperproteica y desnaturalizada acidifica el ph, lo que favorece la alteración
de la viscosidad del líquido sinovial y la inflamación artrítica porque contiene una elevada
proporción de ácido araquidónico, un ácido graso a partir del cual el organismo produce
eicosanoides, sustancias que desencadenan las reacciones inflamatorias. Por ese motivo
se debe evitar carne, especialmente de cerdo, bebidas alcohólicas, huevos, aditivos sobre
todo los colorantes, espinaca, acelga, chocolate, cola, marisco, queso y leche de vaca
porque puede ser uno de los alimentos de la reacción inflamatoria propia de la artritis
reumatoide. Debería además evitarse un grupo de vegetales, las solanáceas, que agravan
la condición artrítica: tomate, patata, berenjena y pimiento verde, rojo y amarillo.

Acidosis
Para Olga Cuevas Fernández, doctora en Bioquímica y especialista en Nutrición y Salud,
un ph entre 7,35 y 7,45 es el óptimo, entre 7,35 y 7 hay acidosis, y entre 7,45 y 7,8 alcalosis.
El organismo dispone de unos sistemas o mecanismos para regular el ph, para que
permanezca constante, contrarrestando las tendencias hacia la acidez o la alcalinidad. Si
los sistemas de regulación son insuficientes o ineficaces ocurre la acidosis o disminución
de la reserva alcalina, sobre todo el calcio de los huesos. Son posibles síntomas de la
acidosis la falta crónica de energía, sabor agrio y viscoso al despertar, propensión a la
fatiga y el frío, encías inflamadas y sensibles, caries, cabello sin brillo y su caída, piel seca
y agrietada, uñas frágiles y quebradizas, calambres y espasmos musculares, problemas
en las articulaciones, facilidad para contraer infecciones, propensión al dolor (al presionar
los músculos) y tendencia depresiva.

La clasificación en alimentos acidificantes y alcalinizantes se hace según las cenizas que
dejan una vez metabolizados, no en función de su sabor:

- son alcalinizantes los que dejan residuos de elementos metálicos (sodio, potasio, calcio,
magnesio), ricos en sales minerales: vino natural, té de tres años, fruta madura, plátano,
castañas, almendras, verdura de hoja, patatas, maíz, mijo, raíces, kuzu, zanahorias, algas,
ume y umeboshi, tamari y miso, gomasio y sal.

- son acidificantes los que dejan residuos de elementos no metálicos (fósforo, cloro, azufre,
yodo, carbono), ricos en proteínas y grasas: alcohol, azúcar, grasas y aceites, tomates crudos
con pepitas, frutos grasos, harina blanca, leguminosas, cereales refinados, pescados, aves,
carnes y huevos (yema).

- son alimentos neutros (acidificantes por su contenido en proteínas y alcalinizantes por su
contenido en sales minerales): leche pasteurizada, suero lácteo, yogur, tofu, cereales
integrales y quesos.

Viejos remedios y nuevos suplementos
Los viejos remedios de hierbas como jengibre, ortiga y sauce, al igual que el cartílago y el
aceite de pescado, el sulfato de glucosamina y de chondroitina, los antioxidantes y el ácido
gamma-linolénico, las enzimas antiinflamatorias o la gelatina natural insípida, no sólo
proporcionan alivio sintomático en los procesos reumáticos sino que pueden ayudar al
cuerpo a reconstruir las funciones articulares y promover la regeneración del cartílago de la
articulación. El extracto de cardo mariano y otros limpiadores del hígado también pueden
ayudar, especialmente a las personas que toman alcohol y/o fuerte medicación.

Jengibre: remedio tradicional chino frente a náuseas, reumatismo y dolores estomacal y
dental. Antioxidante y fuerte antiinflamatorio sin efectos secundarios.

Ortiga: ayuda en la artritis, especialmente el poder antiinflamatorio de su extracto.

Sauce: la corteza es rica en salicinas que se metabolizan en ácido salicílico, base de
la aspirina, forma sintética que reduce algunos factores proinflamatorios pero puede
incrementar otros, lo que no sucede con el efecto antiinflamatorio del sauce.

Aceite de pescado (omega-3): efecto antiinflamatorio y disminución de la fragilidad,
desgarro y deterioro de las articulaciones, sin toxicidad gastrointestinal alguna.

Sulfato de glucosamina: formado por glucosa y glutamina, el cuerpo la sintetiza de manera
insuficiente en la artrosis. Inhibe enzimas que destruyen el cartílago, es parte de los
mucopolisacáridos que dan estructura al hueso, cartílago y otros tejidos, y forma los
ingredientes amortiguadores de los fluidos sinoviales de las articulaciones y tejidos a
su alrededor. Como suplemento dietético las células del cartílago pueden absorberlo
para formar colágeno y cartílago, mejorar la función articular y reducir el dolor asociado.

Sulfato de chondroitina: es el mayor componente del cartílago y previene su disolución por
las enzimas. Su suplementación a largo plazo reduce el dolor, repara y mejora la función de
las articulaciones y facilita su lubricación, lleva nutrientes al cartílago y el fluido actúa como
una esponja amortiguadora.

Trabajando juntos sinérgicamente, glucosamina y chondroitina estimulan la síntesis de
nuevo cartílago y mantienen bajo control las enzimas que lo destruyen, ayudan a normalizar
la matriz del cartílago y favorecen la recuperación del organismo.

Antioxidantes: el daño producido por el estrés oxidativo o los radicales libres es un factor en
el desarrollo de la artrosis. Una dieta rica en vegetales y fruta es necesaria para introducir
antioxidantes aunque no siempre es suficiente. Los suplementos de vitamina C y E pueden
ser importantes. La deficiencia de vitamina C, común en ancianos, altera la síntesis de
colágeno, principal proteína del cartílago. La vitamina E inhibe la ruptura del cartílago y
estimula la producción de glucosaminoglicanos, sus componentes.

Ácido gamma-linolénico (GLA): ácido graso que se encuentra en el aceite de onagra,
de borraja, ..., utilizado para suprimir inflamaciones crónicas, reduce los efectos de
enfermedades autoinmunes en el revestimiento de las articulaciones.

Dieta de eliminación
Joseph Pizzorno y Michel Murray, educador e investigador en medicina natural, hacen
hincapié en la dieta. Al reducir la absorción de los componentes alimenticios alergénicos,
el ayuno beneficia a las personas que padecen de artritis pero puede afectar al sistema
inmune y debe realizarse bajo supervisión, previenen. En su lugar o de manera
complementaria, aconsejan llevar a cabo una dieta de eliminación, baja en alimentos
alergénicos, seguida de una cuidadosa reintroducción de los mismos para comprobar
cuáles generan síntomas en cada persona. Una vez aislados y eliminados los alergenos
es conveniente seguir una dieta saludable rica en alimentos integrales, verdura y fibra, y
baja en azúcar, carne, carbohidratos refinados y grasas saturadas. Como el exceso de
peso significa un aumento del esfuerzo en las articulaciones afectadas que lo soportan,
es objetivo principal de la dieta conseguir un peso corporal normal.

Proponen suplementar la comida con Enzimas proteolíticas (pueden ayudar a la digestión
de las proteínas y reducir la sensibilidad a los alimentos, permitiendo la degradación de
los inmunocomplejos y su eliminación) y bromelaína, eficaces agentes antiinflamatorios
cuya optimización se logra al ser administrados con flavonoides que inhiben la liberación
de histamina y otros compuestos inflamatorios. En las personas artríticas suele ser
deficitario el Triptófano, aminoácido precursor del neurotransmisor serotonina que mitiga
la percepción del dolor y aumenta la actividad de las endorfinas: su aporte reduce el nivel
de dolor en quienes lo sufren de forma aguda y crónica.

Entre las plantas con acción antiinflamatoria, algunas capaces de mejorar la secreción de
cortisona por el propio organismo, Murray y Pizzorno recomiendan el extracto de Tanaceto
(partenio), eficaz para inhibir la inflamación y la fiebre. Harpagofito con potente efecto
antinflamatorio y analgésico, que reduce el dolor en las articulaciones además de disminuir
el colesterol y el ácido úrico séricos. Arándano (mirtilo), rica fuente de moléculas flavonoides,
con acción antiinflamatoria, antioxidante y estabilizadora de membranas y del colágeno,
beneficiosas en la artritis. Regaliz con actividad antiinflamatoria y antialérgica, sus
componentes se unen a los receptores de glucocorticoides de las células ejerciendo efectos
similares a estas sustancias. Cúrcuma, de gran efecto antiinflamatorio y beneficiosa acción
para las funciones hepáticas.

Alimentación y calidad de vida
El Comité Editorial de Science of Life Books establece como causas del reumatismo: 1)
comer en exceso (incremento del ácido úrico). 2) exceso de carnes y alimentos feculosos
(fermentación, congestión, estreñimiento, acidez). 3) mezcla de alimentos incompatibles
(féculas o azúcares con frutas ácidas o alimentos proteínicos: fermentaciones). 4)
alimentación indiscriminada e indigesta (fermentación, flatulencia, acidez). 5) fuerte
contribución de los condimentos a una corriente sanguínea ácida. 6) azúcar blanca refinada:
"Debería eliminarse de la dieta de todos los aquejados de reumatismo y artritis: neutraliza
el calcio en la corriente sanguínea y es factor principal en el desequilibrio entre el calcio y
el fósforo, que puede producir una condición artrítica". 7) comer alimentos desvitalizados y
desmineralizados (pan blanco, alimentos refinados, galletas y arroz refinados) formadores
de ácido. 8) exceso de té y café (acidez). 9) dieta funestamente deficitaria en vitaminas A, B,
C, D y E. 10) retener los residuos alimenticios en el intestino grueso más de 24 horas (límite
de seguridad).

Referencias útiles
- Prevención del reuma, Felipe Granado Morán, Biociencia, Guipúzcoa, 2001.
- El equilibrio a través de la alimentación, Olga Cuevas Fernández, León, 2000.
- Enciclopedia de medicina natural, M. Murray & J. Pizzorno, Tutor, Madrid, 1997.
- Artritis, nutrición y terapia natural, Carlson Wade, Edaf, Madrid, 1997.
- Reumatismo y artritis, Cté. Editorial de Science of Life Books, Edaf, Madrid, 1997.

(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 114, abril de 2002)

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