La presión arterial elevada, que se asocia a un aumento de afecciones no sólo
cardiovasculares, es en la actualidad uno de los principales problemas de salud. Su control
es un método pronóstico y diagnóstico de gran valor. Aunque no siempre se conoce su
causa, pueden evitarse diversos factores de riesgo. Además de modificar en lo posible un
estilo de vida prácticamente inmerso en el estrés, unas pautas dietéticas pueden contribuir
a un mejor control de la presión sanguínea. Hay plantas que tradicionalmente han sido
utilizadas, en casi todas las culturas y épocas, para regular los desequilibrios en la tensión
arterial, tanto la hipertensión como la tensión baja.

En el seminario de fitoterapia sobre corazón y aparato circulatorio, en mayo del 2000, quedó
definida la hipertensión arterial (HA) como un valor de la presión máxima o sistólica por
encima de 140-150, o bien de una presión mínima o diastólica superior a 90-95. Podría
hablarse de hipertensión tras comprobar que una persona la tiene elevada en diferentes
días y registros.

Entre los factores relacionados con la HA, el Dr. Javier Macarrón se refirió a los hereditarios
(en los hijos de hipertensos es mayor el promedio de hipertensión), ambientales (más
frecuente en mujeres a partir de los 40-50 años, importancia del clima y tipo de vida,
alimentación y trabajo), cardiovasculares (mayor reactividad vascular en forma de
taquicardia) y renales (relación con la reabsorción de sodio).

Suele distinguirse la hipertensión esencial o primaria, cuya causa es desconocida, de la
HA secundaria, en la que puede encontrarse una causa que desencadena el proceso
hipertensivo (alteraciones cardiovasculares, neurológicas, endocrinas o renales).

La elevación de la tensión arterial se produce a través de dos mecanismos. Uno es el
aumento de volumen del torrente circulatorio, que aumenta la tensión arterial sistólica o
máxima, en la que resultan eficaces las sustancias que hacen disminuir dicho volumen
(diuréticos). Otro es el que origina la hipertensión de vasoconstricción, debida a un aumento
de las resistencias periféricas, que aumenta la tensión diastólica o mínima y sobre la cual
tienen efectividad las sustancias que inhiben el sistema nervioso simpático
(vasodilatadores).










Clasificación de la hipertensión. (Fuente: Curso de Nutrición y Dietética aplicada, Universidad
de Granada/Instituto de Dietética y Nutrición de Barcelona, 1999/2000).

(*Valores válidos con carácter general. La tensión se modifica con la
edad, es más baja en el niño que en el adulto, y más alta aún en
personas de edad avanzada).

Hábitos de vida
Para Michael Murray y Joseph Pizzorno, especialistas en medicina natural: "La mayoría de
los casos de hipertensión pueden controlarse mediante cambios en los hábitos de vida y
dietéticos, ..., Aunque los patrones del comportamiento y el estrés desempeñan un papel
importante, la hipertensión arterial es la enfermedad que se relaciona más estrechamente
con los factores dietéticos. La hipertensión es otra de las enfermedades o síndromes
asociados con la dieta occidental y se observa casi exclusivamente en los países
desarrollados".

Como causas de la HA ambos naturistas destacan el peso: "En estudios clínicos y de
población se ha demostrado que la obesidad es un factor importante en la HA. La reducción
de peso debería ser uno de los objetivos primarios del tratamiento para la disminución de la
HA en los pacientes obesos y puede contribuir al control de los hipertensos con sobrepeso
moderado". Además, un estilo de vida basado en el consumo de café y alcohol y la ausencia
de ejercicio y el tabaquismo puede contribuir al aumento de la presión arterial; en muchos
casos el estrés puede ser la causa de la HA. Por reducir el estrés y la presión arterial
recomiendan la práctica de ejercicio adecuado a la situación cardiovascular de cada persona.

Murray y Pizzorno añaden: "Se ha demostrado que muchos factores dietéticos se relacionan
con la presión arterial, como el cociente sodio/potasio, el porcentaje de ácidos grasos
poliinsaturados, el contenido de fibra y magnesio y los niveles de carbohidratos sencillos,
grasas totales y colesterol". Así, el consumo excesivo de cloruro sódico (sal) y la disminución
del potasio de la dieta produce un aumento del volumen de líquido y un deterioro de los
mecanismos de regulación de la presión arterial. La restricción de sodio por sí sola no
mejora el control de la presión arterial, que debe acompañarse de una ingestión abundante
de potasio. Son alimentos ricos en potasio y bajos en sodio diversos vegetales frescos
(aguacate, espárrago, espinaca, fríjoles, maíz, patata, tomate y zanahoria), frutas frescas
(albaricoque, ciruela, fresa, manzana, melocotón, melón, naranja y plátano), carnes sin
elaborar (cerdo, cordero, pollo y vacuno) y pescado (atún, bacalao, lenguado, róbalo y
salmón).

Indican que las personas vegetarianas presentan generalmente niveles más bajos de
presión arterial y una incidencia menor de HA y de otras enfermedades cardiovasculares
que los no vegetarianos: "Una dieta vegetariana típica contiene más potasio, carbohidratos
complejos, grasa poliinsaturada, fibra, calcio, magnesio y vitaminas C y A, sustancias que
pueden tener un efecto favorable sobre la presión arterial".

Según Murray y Pizzorno la dieta rica en fibra es eficaz en la prevención y tratamiento de
muchas formas de enfermedad cardiovascular, incluída la hipertensión. La fibra más
beneficiosa, consideran, es la que forma geles hidrosolubles, como el salvado de avena,
pectina de manzana, semillas de lino, goma guar, ...: "Las personas con hipertensión deben
utilizar estas fibras por varias razones, reducir los niveles de colesterol, favorecer la pérdida
de peso, etc.".

Para prevenir la HA aconsejan una dieta individualizada a partir de un enfoque general que
elimine o reduzca los factores de riesgo, asociados igualmente a la aterosclerosis. Debe
aumentarse el consumo de vegetales y frutas (sobre todo jengibre, ajo y cebolla), fibra
dietética, aceites vegetales prensados en frío y pescado. Asimismo, reducir el de grasas
saturadas, colesterol, azúcar y proteínas animales, y evitar los alimentos fritos.

Pautas dietéticas
El doctor Eduardo Alfonso, por su parte, para hacer frente a la hipertensión recomienda unas
pautas que incluyen la evacuación diaria y normal del intestino, baños de sol, ejercicios
matinales respiratorios y baños de asientos fríos con fricción por la noche o al atardecer,
disminución considerable de la sal, evitar fatigas y excitaciones, y prohibición de alimentos
flatulentos y astringentes.

Como ejemplo propone un desayuno con 100 gramos de pan tostado, 10 de mantequilla y
2 de azúcar, 100 de manzanas asadas al horno y 50 de bebida. Para la comida 50 gramos
de pan tostado, 2 huevos, 150 gramos de albaricoques u otra fruta cocida y 250 gramos de
espinacas cocidas al vapor. Y una cena con 100 gramos de pan tostado, 10 de mantequilla,
20 de azúcar, 25 de miel, 100 de manzanas asadas al horno y 50 centímetros cúbicos de
bebida: "Esta alimentación", concluye el doctor Alfonso, "debe ser aumentada gradualmente,
añadiendo más cantidad de mantequilla, queso, huevos, pan, requesón, ensalada cruda
con aceite y zumo de limón. Como fécula es recomendable la patata adicionada de otras
hortalizas (zanahorias, cebollas, remolachas, nabos, pepinos, pimientos, tomates, etc). El
ajo es esencial en toda dieta hipotensora".

Sin menospreciar la posibilidad de corregir y regular las alteraciones de la presión
sanguínea mediante la dieta de arroz, sobre la cual el doctor Alfred Vogel afirma rotundo:
"Está fuera de discusión el hecho de que el consumo de arroz integral resulta excelente
como método de regulación de la presión sanguínea. Una dieta a base de este cereal
resulta tan eficaz contra la hipertensión como contra la tensión baja. En cualquiera de los
dos casos, es un error excluir del tratamiento este factor curativo".

Plantas para la hipertensión
Dentro de la fitoterapia para corazón y aparato circulatorio destacan el espino blanco
(cardiotónico, vasodilatador coronario y antiescleroso, hipotensor ligero, diurético,
antiespasmódico y sedante del sistema nervioso simpático y central), olivo (vasodilatador
coronario y periférico, antiarrítmico y antiespasmódico, reconocida acción hipotensora,
hipoglucemiante, colagogo y diurético) y muérdago (hipotensor, diurético y sedante,
cardiotónico y vasodilatador, antiarteriosclerótico, regulador de la menstruación y estimulante
del sistema inmunitario, debe utilizarse con precaución pues a dosis altas es tóxico
cardiaco). También, árnica, agrimonia, achicoria, alholva o fenogreco, hisopo, grosellero
negro, fumaria, bolsa de pastor y vincapervinca, así como plantas con acción diurética por
ser ricas en potasio y otras sales minerales y flavonoides (entre ellas, abedul, grama, vara
de oro, maíz, cola de caballo, ortiga verde, arenaria, rabos de cereza, diente de león, ulmaria,
zarzaparrilla, parietaria o fresno).

Tensión baja
De acuerdo con el referido seminario de corazón y circulación, la hipotensión arterial es
una disminución de la presión arterial por debajo de 105/65, que puede producirse por
múltiples causas (diabetes, hipotiroidismo, hemorragias, diarreas intensas, medicamentos
antihipertensivos y antidepresivos, neuropatías, etc.). Sus síntomas son fatiga física y
psíquica, palpitaciones, propensión a vértigos y mareos, necesidad de dormir mucho y
manos y pies fríos. Coadyuvan en el control de la hipotensión el romero, regaliz, tomillo y
salvia, bolsa de pastor, cebada, eleuterococo y nuez de cola.

Para el doctor Vogel, las afecciones relacionadas con la tensión baja tienen que ver, en el
90% de los casos, con un mal funcionamiento de las glándulas sexuales: fallan los ovarios
o las glándulas germinativas masculinas. Añade que el zumo de zanahorias crudas hace
subir la tensión, al igual que el hisopo, cuyo jugo evita la coagulación de la sangre.

Material de referencia:
- Seminarios Técnicos de Fitoterapia: Corazón y aparato circulatorio, Dr. Javier Macarrón, Madrid,
mayo de 2000 (y documentación: "Seminarios.
Metabolismo y Circulación", Soria, 2000).
- Enciclopedia de Medicina Natural, Michael Murray & Joseph Pizzorno, Ediciones Tutor, Madrid, 1997.
- Curso de Medicina Natural en cuarenta lecciones, Dr. Eduardo Alfonso, Editorial Kier, Buenos
Aires, 11ª edición, 1995.
- El pequeño Doctor, Alfred Vogel, Editorial Ars Medica, Barcelona, 2ª edición, 1997.

(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 97, octubre de 2000)

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