Panax significa panacea o cura todo y deriva de la lengua griega. Ginseng significa hombre-
raíz en lengua mandarín o chino antiguo. El ginseng (panax ginseng) pertenece a la familia
de las plantas araliáceas, aromáticas y con unas 700 especies que crecen en Asia tropical
y subtropical y América. La planta puede tener hasta 60 cm de altura, y se utiliza la raíz, que
se recolecta cuando se considera adulta, entre los 4 y 6 años de edad. Es una planta vivaz,
que florece en verano, en invierno pierde sus hojas y en primavera la raíz vuelve a brotar.
Su hábitat natural son los bosques montañosos de la península de Corea y del interior de
China, Manchuria, Nepal y Siberia oriental, pero por su gran demanda se está imponiendo
su cultivo en Asia, Estados Unidos y Canadá.

OMS y Comisión E
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce tres aplicaciones del ginseng.
Aplicaciones clínicamente probadas son para la OMS la prevención y reconstitución en
casos de fatiga física y psíquica, debilidad, agotamiento, cansancio, falta de concentración y
en una convalecencia. Aplicaciones tradicionales, en parte registradas en libros de medicina,
son tratamiento de diabetes, impotencia, protección frente a una intoxicación del hígado y
frente a trastornos del tracto digestivo como gastritis y úlceras. Y aplicaciones de la medicina
popular, no probadas a través de experiencias o estudios clínicos, como afecciones
hepáticas, enfriamientos, fiebre, tuberculosis, reúma, vómitos en el embarazo, presión
sanguínea alta, disnea y trastornos nerviosos.

El ginseng se incluye en el listado del Consejo de Europa como un saborizante alimenticio
de origen natural. También es un suplemento alimenticio para la legislación de Estados
Unidos, donde la Food and Drug Administration (FDA) incluye al ginseng en la lista de
plantas consideradas seguras.

La Comisión E alemana, referente en la farmacopea europea, aprobó el uso del panax
ginseng sin necesidad de prescripción médica como tónico para vigorizar y fortalecer en
casos de fatiga y debilidad, disminución de la capacidad de trabajo y de la concentración,
y también para su uso durante la convalecencia. Para la Comisión, no se conocen
contraindicaciones, efectos secundarios e interacciones con otras sustancias. Como
duración por regla general establece hasta tres meses, puede reanudarse de nuevo aunque
no es aconsejable una ingesta continuada. Entre los efectos: "En diferentes modelos de
estrés, se ve aumentada la capacidad de adaptación".

Adaptógeno frente al estrés
"Incontables experimentos y una investigación rigurosa, que abarca varias décadas, ha
demostrado que el ginseng es una sustancia bastante inocua que vigoriza al organismo de
quienes padecen alguna enfermedad y mantiene saludables a quienes disfrutan de ese
tesoro incomprendido que es la salud. Y aunque al ginseng se le conoce y utiliza desde
hace miles de años, pareciera que fue diseñado exactamente para satisfacer una de las
necesidades más apremiantes de la era moderna: combatir los efectos del estrés. Éste
es su mayor mérito. Por sí mismo el estrés no mata pero sí puede destruir las vitaminas
y hormonas del cuerpo, destrozar los nervios, atrofiar las glándulas de secreción interna,
despojarlo de sus vitales proteínas, producirle úlcera gástrica y colitis, favorecer el desarrollo
de males cardiovasculares y convertir un organismo joven, saludable y dinámico en un ente
enfermo, agotado y prematuramente envejecido" (Erwin Möller, bioquímico y nutriólogo).

El ginseng se ha utilizado en medicina tradicional de Asia desde hace 5000 años como
tónico y reconstituyente. Abundantes estudios recientes ratifican su acción sobre el sistema
inmune y cardiovascular además de su conocida actividad adaptógena y sobre el sistema
nervioso central, según Mª Victoria Naval López, que con otros miembros del departamento
de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid pasan revista a buena parte de
los múltiples estudios realizados hasta el año 2002, en vivo, in vitro y clínicos, para confirmar
las actividades atribuidas al ginseng.

Se califica al ginseng como planta adaptógena, capaz de estimular la
resistencia no específica del organismo a situaciones de sobreesfuerzo,
sobre todo debido a los ginsenósidos, cuyas acciones son, en resumen,
bloqueo de la analgesia inducida, nootrópica, disminución de la presión
sanguínea, antiarrítmica, hemolítica, mejora de la función cardíaca y de la
inmunidad celular e inhibición de la agregación plaquetaria.

Ingrid Pfendtner indica que por tratarse de un adaptógeno, el efecto del
ginseng se nota cuando el equilibrio interno se ve alterado, al estar sometido
cierto tiempo a una alteración nerviosa, sufrir una infección o sentirse físicamente
agotado. Un cuerpo tratado con ginseng está preparado y se protege mejor contra
los trastornos que le afectan desde el exterior, el cuerpo se adapta, el ginseng es un
adaptógeno: "Sustancia cuyo efecto se adapta a cada tipo de situación, la misma sustancia
actúa de diferente manera según sea la situación y el estado de la persona que lo utilice.
Puede aumentar o disminuir la presión sanguínea, provocar una subida o un descenso del
nivel de azúcar en sangre, actuar de estimulante o de tranquilizante. Cuando hay valores
equilibrados no suele aparecer un efecto inmediato. En cada persona estimula, apoya
y mejora las defensas del organismo. El ginseng actúa en diferentes partes de nuestro
cuerpo, por su carácter polifacético ayuda a equilibrar estados en los que se ha roto la
armonía, normaliza las funciones del organismo y hace posible mejorar determinadas
insuficiencias y frenar hiperfunciones".

Para Iona Purtí, al igual que ajo y eleuterococo, el ginseng es una planta somatésica, que
mantiene el equilibrio del cuerpo, del cual depende la salud, no estrictamente curativa sino
preventiva, que estimula y aumenta las respuestas hormonales del organismo, actúa sobre
el cuerpo, donde hace más falta su ayuda. Es un extraordinario adaptógeno, regulador del
organismo, que aumenta la resistencia y fortalece los mecanismos de defensa del cuerpo,
y restablece el equilibrio y la salud si ha estado desordenado, eleva la capacidad para
adaptarse y actúa en caso de necesidad. Son requisitos de un adaptógeno: 1) tener una
acción general y no específica y actuar a través de numerosos factores del metabolismo. 2)
un efecto tónico, normalizador y regulador. 3) no tener ningún efecto secundario ni provocar
alteraciones fisiológicas. Un adaptógeno estimula las glándulas suprarrenales, tonifica el
sistema nervioso central, aumenta la producción de anticuerpos, aumenta la resistencia
física e incrementa la tolerancia a la glucosa.

Acciones en el organismo
En el sistema nervioso central el ginseng actúa como tónico, aumenta la resistencia frente a
la fatiga y el estrés, mejora la memoria y tiene un efecto anabolizante. En el aspecto cognitivo
tiene un efecto nootrópico que aumenta la síntesis de acetilcolina y el metabolismo de
proteínas en el cerebro y que disminuye el nivel de serotonina y las especies reactivas de
oxígeno o radicales libres. Tiene actividad vigorizante, con efecto favorable sobre aspectos de
la función psicomotora como atención, procesamiento de la información, tiempo de reacción
auditiva y funciones sensoriales y motora integradas.

Iona Purtí considera que la acción del ginseng se debe sobre todo a sus componentes
esteroides, compuestos químicos que actúan como anabólico natural: "Un anabólico es
una sustancia que fortalece la salud general del organismo, descompone los alimentos
en azúcar y da energía y regula el consumo de energía, lo contrario de un catabólico, por
ejemplo la anfetamina que temporalmente proporciona más energía a la persona pero a
partir de los nutrientes que ha reservado el cuerpo, gastando sus reservas de energía, en
un proceso peligroso si continúa un tiempo prolongado".

Sobre el sistema cardiovascular, el consumo de panax ginseng disminuye el consumo de
oxígeno por el miocardio y produce vasodilatación, protege contra el daño en el miocardio
asociado a condiciones de anoxia (oxigenación insuficiente) severa, también tiene acción
frente a arritmias inducidas e infarto de miocardio y disminuye la presión sanguínea al relajar
el músculo liso. Tiene un marcado efecto hipotensor junto con bradicardia (lentitud del
latido cardiaco), aunque dosis elevadas de ginseng causan vasoconstricción en lugar de
vasodilatación. Se ha comprobado que el ginseng normaliza la presión sanguínea tanto en
estados de hiper como de hipotensión, es eficaz en hiperlipidemias, reduce el contenido
sérico y en sangre de colesterol y triglicéridos, aumenta el colesterol-HDL y disminuye la
adhesividad plaquetaria, lo que es útil para tratar afecciones cardiovasculares. También se
podría justificar parcialmente su reputación como afrodisíaco, estudios en pacientes con
disfunción eréctil corroboran la fama del ginseng de aumentar la potencia sexual.

Para Ingrid Pfendtner el ginseng no es un remedio que estimule la potencia sexual pero
sí ayuda indirectamente pues mitiga los efectos que produce el estrés, relaja, estimula y
tonifica el cuerpo, lo que permite tener la mente libre para el amor. Jorge Pamplona corrobora
que no es un afrodisíaco en sentido estricto, ya que no excita el deseo sexual, sino que
mejora la capacidad y el funcionamiento genitales.

Con relación al sistema inmunológico, el ginseng estimula la acumulación de neutrófilos y la
respuesta inmune, con efectos antitumorales de los polisacáridos del ginseng. Su actividad
antiviral puede estar regulada a nivel inmunológico.

En el aparato gastrointestinal el ginseng relaja y ablanda las partes inflamadas y protege
ante la úlcera gastroduodenal, al parecer por reducir la capacidad de adhesión y disminuir
así la patogenicidad de la bacteria helicobacter pylori, una de las principales causas de
formación de úlcera gástrica.

La raíz de ginseng es moduladora de procesos metabólicos, incrementa la corticosterona
y disminuye el glucógeno sérico y la glucemia en diabetes tipo II, debido a que acelera la
lipogénesis hepática y a que incrementa el almacenamiento de glucógeno. El ginseng ha
demostrado un aumento en la capacidad de trabajo, uno de los índices utilizados para medir
la habilidad de adaptación. Actúa como modulador del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal:
"Éste podría ser el motivo de mejora en 11 parámetros de medición de calidad de vida en un
extenso estudio a doble ciego utilizando un extracto estandarizado de ginseng".

Uno de los principales efectos observados como detoxificador es su acción antirradicalaria,
como captador de radicales libres. Se ha observado también un efecto protector del ginseng
frente a hepatotoxicidad inducida por alcohol y fármacos: "El ginseng ejerce un efecto
protector frente a los daños causados por la ingestión de alcohol, ... La disminución de la
concentración de alcohol en sangre se debe a una disminución de su absorción a nivel del
tracto digestivo".

Respecto a las acciones hematológicas, Mª Victoria Naval destaca que se ha observado
un efecto inhibitorio de la agregación plaquetaria mediante la regulación de los niveles
de tromboxanos: "El ginseng reduce la coagulación sanguínea y potencia la fibrinolisis".
También se ha documentado su acción hemostática y antiinflamatoria.

El recorrido por los estudios realizados en torno al ginseng concluye con las acciones sobre
la biosíntesis de ADN y ARN
: "El extracto de ginseng puede aumentar la biosíntesis de
ARN y la incorporación de aminoácidos al núcleo de células renales y hepáticas. También
incrementa la biosíntesis de ADN y de proteínas en la médula ósea, efectos ambos
beneficiosos para el tratamiento de la anemia hemorrágica puesto que se ha confirmado un
aumento en la incorporación de hierro en células sanguíneas".

Para el Dr. Jorge Pamplona no conviene asociarlo con medicamentos que contengan
hierro pues este mineral interfiere químicamente con los principios activos del ginseng
disminuyendo sus efectos.

Ginseng, vitaminas y minerales
Puede utilizarse ginseng puro o combinado con vitaminas y minerales, jalea real, polen,
lecitina y otras plantas. Ingrid Pfendtner indica que: "Si quiere utilizarse el ginseng como
reconstituyente general o para prevenir posibles enfermedades, puede tomarse en forma
de preparados en los que aparece combinado con otras sustancias. Si quiere tomarse
para recuperarse de una enfermedad grave o prepararse para afrontar mejor una etapa
cargada de estrés y de mucho trabajo, lo mejor sería recurrir a ginseng puro y en dosis
suficientemente altas". Iona Purtí considera que:"El ginseng combinado con vitaminas
es especialmente recomendado en quienes sufren pérdida de memoria y torpeza de
entendimiento, astenia, fatiga física y mental, convalecientes de una enfermedad grave o
intervención quirúrgica y adictos al alcohol y otras drogas".

Purtí recomienda tomarlo en ayunas o entre comidas, con agua, miel natural o leche, y no
tomar ningún alimento ácido (café, té, frutas, zumos, yogur, vinagre, etc.) una hora antes ni
una hora después de haberlo ingerido: "El ginseng es una sustancia alcalina muy sensible
que pierde sus efectos con un producto ácido".

Ingrid Pfendtner sostiene que cualquiera puede tomar ginseng, mayor o joven, enfermo o con
una salud de roble: "No se conoce ninguna enfermedad incompatible con el ginseng. Existe
una excepción: los terapeutas chinos no lo recomiendan a personas demasiado fogosas,
iracundas y sobrexcitadas, el ginseng avivaría aún más el fuego. Personas con este carácter
suelen tener la presión sanguínea alta, razón por la que suele tomarse la precaución de no
recetarlo a personas con la presión sanguínea excesivamente alta". Como la mayoría de las
plantas medicinales el ginseng produce su efecto poco a poco, por lo que se recomienda
tomar ginseng durante 2 a 3 meses.

Astrid Van Ginkel señala que no se han observado efectos secundarios nocivos ni síntomas
de tolerancia siempre que se tome en las dosis recomendadas, en torno a un gramo al
día. Las conclusiones de los estudios toxicológicos realizados sobre el extracto de ginseng
coreano confirman que tomado directamente puede ser usado con gran seguridad en una
administración a largo plazo. Con todo, afirma que es preferible no administrar ginseng en
casos de hipertensión, ansiedad, excitabilidad e insomnio, así como que por tratarse de una
planta estimulante no es aconsejable su uso continuado.

Referencias
- Monografía Ginseng, Astrid Van Ginkel, Fitomédica, Barcelona, 1997.
- Los alimentos milagrosos, Erwin Möller, Grijalbo, México, 1997.
- Enciclopedia de las plantas medicinales, Jorge Pamplona, Safeliz, Madrid, 1998.
- Gran enciclopedia de las plantas medicinales, Josep Berdonces, Tikal, 1999.
- Energía y vitalidad con el ginseng, Iona Purtí, integral/RBA, Barcelona, 1999.
- Ginseng, Ingrid Pfendtner, Edaf, Madrid, 2001.
- Ginseng, Mª Victoria Naval, Mª Pilar Gómez-Serranillos, Mª Emilia Carretero y Ángel Mª Villar, Revista de
Fitoterapia, CITA, Valencia, 2002

(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 126, mayo de 2003)

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