La celulitis, que se manifiesta casi exclusivamente en las mujeres, obesas o delgadas,
constituye una de las principales preocupaciones estéticas y de salud. Por constituir
una visión multifactorial, resumimos el seminario sobre celulitis y su tratamiento natural
impartido en mayo de 2002 en Madrid por D. Pedro Palomo, Master en Terapias Alternativas.
Una vez definida y diferenciada de otras afecciones relacionadas con el peso (obesidad,
lipodistrofia), se establece la evolución, fases y localización, así como los factores que
predisponen a padecer de celulitis, y cuyo conocimiento puede favorecer su tratamiento y
prevención. A continuación, una serie de pautas dietéticas basadas en una alimentación
equilibrada y variada, paso previo al que sigue un tratamiento dietético natural interno y un
tratamiento externo en base a la cosmética natural como partes inseparables de un enfoque
integrado mediante el cual se intenta hacer frente con éxito a la celulitis.

La celulitis es una disfunción de la capa interna de la piel. Por acumulación de agua y grasa
se origina una alteración vascular, del retorno venoso y del sistema linfático, que produce
sensación de pesadez y la denominada piel naranja, visible en el exterior y que avisa de la
instauración celulítica. Si no se trata a tiempo y desde una adecuada perspectiva multilateral
tiende a cronificarse.

En la obesidad, que afecta a hombres y mujeres, aumenta de forma generalizada el
volumen y el número de células grasas o adipositos así como el volumen corporal, la piel se
engrosa y vuelve blanda y elástica a la presión, y precisa de un tratamiento a base de dieta
hipocalórica, ejercicio físico y complementos naturales.

En la lipodistrofia, trastorno en el metabolismo de las grasas que suele requerir de
tratamiento quirúrgico, se acumula mucha grasa en algunas partes del cuerpo, de cintura
para arriba en el patrón masculino o androide, y de cintura para abajo en el patrón femenino
o ginoide.

Con todo, Pedro Palomo matiza y precisa que muchas veces es necesaria la palpación para
diferenciar la obesidad de la celulitis.

La celulitis es un acúmulo de grasas y líquidos en zonas determinadas, que origina una
alteración estructural del tejido conjuntivo intersticial y de la circulación venosa y linfática de
las partes afectadas: "La circulación es causa fundamental de las alteraciones localizadas
de la celulitis y su instalación definitiva". Aparece la típica piel naranja, una mayor fragilidad
vascular y dolor al presionar. Según Palomo sólo afecta al sexo femenino y es fundamental
un tratamiento externo e interno, más o menos prolongado pero en cualquier caso no de
poco tiempo, así como mejorar la circulación venosa y linfática para regenerar y equilibrar
las alteraciones que están produciéndose, junto con modificaciones del nivel de vida y
alimentario de la persona, que incluyan una dieta equilibrada y tonificar el sistema muscular.

Evolución y fases
Respecto a la evolución de la instauración de la celulitis, Pedro Palomo se refiere a su
inicio, compacta, y que es: "Asintomática, ni siquiera por palpación, en la que comienza la
acumulación de grasa en determinadas zonas, con una pequeña alteración inicial de la
circulación de retorno y también arterial, que entorpece el intercambio arteriovenoso, con
enlentecimiento de la circulación venosa y linfática que origina un estasis sanguíneo que
a su vez produce un mayor enlentecimiento, una fuerte retención de sangre y un mayor
entorpecimiento del sistema circulatorio", lo que ocasiona que posteriormente aumente la
permeabilidad vascular de los vasos linfáticos y venosos hacia los tejidos del exterior, con
lo que aumenta aún más la compresión y se entorpece más el intercambio: "Se produce un
edema del tejido conjuntivo, con salida de líquido rico en sodio y mucopolisacáridos y falta
de oxigenación y alimentación celular, con entorpecimiento del equilibrio celular y alteración
de la estructura de la celulitis".

Esos mucopolisacáridos después se gelifican y transforman en un gel o sustancia geloide
más difícil de absorber, produciendo una red de fibrillas similar a los panales de las
colmenas hasta llegar a la fibrosis, que precisa de un tratamiento de la circulación para
romper esas estructuras fibrosas, incluso micronódulos y nódulos mayores y visibles, con
instauración plena de la piel naranja y de la celulitis, situación que: "Requiere el drenaje
linfático para romper el entramado de fibras".

Tras la salida de líquidos del sistema circulatorio, aumenta más la presión sobre la zona,
comprimiendo los sistemas venoso, linfático y nervioso, disminuye más la oxigenación y la
alimentación celular y se produce también el aumento de la retención de líquidos.

En una primera fase, inicial o joven, se habla de celulitis compacta, dura al tacto y en
apariencia adherida al músculo, que puede doler o no a la presión y ofrece el aspecto
característico de la piel de naranja, afectando a muslos, rodillas, caderas y glúteos. Es
típica de mujeres jóvenes sin sobrepeso, con un componente hormonal además de las
alteraciones de la circulación, y suele empeorar con erróneos hábitos alimentarios y
costumbres de vida como vestirse de manera inapropiada, estar mucho tiempo en la misma
postura y posición, de pie o sentado, y sin hacer ejercicio.

Si no se trata puede evolucionar hacia la celulitis edematosa o pastosa, que duele al tocarla
y se asocia a problemas circulatorios, previos o producidos por la celulitis, con retención de
líquidos, varices o pequeñas venas varicosas y pesadez de piernas por mala circulación de
retorno venoso, y que afecta sobre todo a los muslos con las típicas cartucheras.

Una tercera fase es la celulitis blanda y esponjosa, que nunca duele y suele presentarse en
la parte interna de los muslos y brazos, asociada a musculatura atrófica, hinchazón y piel
con estrías por flacidez y falta de tonicidad muscular. A simple vista se aprecian nódulos, así
como infiltraciones a la palpación profunda. Aparece sobre todo a partir de los 40 años o
como consecuencia de un adelgazamiento mal llevado y demasiado rápido: "Por las dietas
hipocalóricas yoyo, que bajan grasa o peso pero no la celulitis, que nunca puede reducirse
con una dieta hipocalórica –excepto si además hay obesidad- sino con una dieta equilibrada".

Localización
Los adipositos, células adiposas o grasas, aumentan de tamaño y bloquean el riego
sanguíneo y linfático produciendo su alteración y degeneración. Se provoca la ralentización
circulatoria, la falta de oxigenación y la acumulación y estancamiento de toxinas en las zonas
afectadas, con infiltraciones subcutáneas y posible inflamación. Así aumenta el volumen
de los adipositos, se rompen las fibras elásticas, degeneran las fibras de colágeno y hay
mayores alteraciones arteriovenosas y linfáticas, con estancamiento venoso, acumulación de
toxinas como sustancias residuales y proteínas plasmáticas, y alteraciones en los líquidos
tisulares por las toxinas. A su vez se produce un espesamiento y endurecimiento del tejido
celular existente debajo de la mucosa, con aparición de pequeños nódulos, deformación de
la zona afectada y adherencias escleróticas, se acentúa la retención de líquidos y por último
se produce un relajamiento cutáneo con implicación de las fibras nerviosas y aparición de
dolor en la zona afectada, a la palpación sobre todo.

Las localizaciones más frecuentes de la celulitis son el interior o cara interna de la rodilla,
que aparece en la pubertad y es muy difícil de eliminar: "Con drenaje linfático y mejorando
la circulación mediante cosmética con aplicación ascendente", los muslos o pistoleras, las
nalgas con aspecto acolchado que pueden aparecer en la adolescencia, el vientre a partir
de los 40 años y normalmente por sedentarismo: "Necesidad del deporte, abdominales por
ejemplo", el interior de los brazos en el embarazo y acompañada de flacidez muscular por
cambios bruscos en la dieta y un rápido adelgazamiento o un fuerte aumento de peso, y en
el cuello que suele aparecer durante y después de la menopausia y que normalmente no se
ve ni se trata porque las localizaciones delanteras son más llamativas.

Factores que predisponen a la celulitis
Pedro Palomo diferencia tres grupos de factores: básicos (componentes
constitucional y hereditario), secundarios (exceso de hormonas femeninas
o estrógenos, problemas digestivos y estreñimiento, respiratorios,
circulatorios y hepáticos) y los ligados al estilo de vida (alimentación, modo
de vestir, tipo de trabajo, estrés, tabaco y alcohol).

Como factores básicos señala un componente constitucional ligado a la
actividad hormonal, donde la progesterona aumenta la acumulación de
grasa y los estrógenos la de líquidos en los tejidos, y un componente
hereditario con una mayor o menor predisposición genética a padecer celulitis y que puede
modificarse con los factores del estilo de vida.

Son factores secundarios el exceso de hormonas femeninas o estrógenos (por la toma de
anticonceptivos, debido a la pubertad o el embarazo, por alteraciones del ciclo menstrual,
en la premenopausia o tras la instauración plena de la menopausia, ...) que aumentan la
retención de líquidos con compresión y ruptura de capilares, aumento del acúmulo de toxinas
y dificultad para su eliminación. También, los problemas digestivos (mala absorción de
macro y micronutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo, con falta
de alimentación y oxigenación celular correcta, y absorción sanguínea de toxinas que se
acumulan en zonas críticas debido a estreñimiento, digestión pesada o lenta en el intestino)
y el estreñimiento (produce alteraciones en la circulación de retorno, predispone a la celulitis
por aumentar la acumulación de toxinas en el organismo y entorpece los tratamientos), la
respiración insuficiente o superficial (con mala oxigenación de los tejidos y de la sangre,
alteraciones en el metabolismo celular y acúmulo de toxinas), una circulación dificultosa
(facilita la aparición de celulitis pues falta una alimentación y oxigenación celular correcta y
disminuye la eliminación de residuos tóxicos que entorpecen la eliminación de la celulitis) y
problemas hepáticos (alteraciones que dificultan la detoxicación, con acumulación de toxinas
en las zonas críticas).

Entre los factores ligados al estilo de vida, que intensifican el desarrollo de la celulitis si
existen los factores básicos o los secundarios, destaca la alimentación errónea (dietas
yo-yo, desequilibradas que predisponen a la aparición de celulitis, hipocalóricas que si no
hay obesidad sino celulitis aumentan su visibilidad: "Basta con realizar una alimentación
equilibrada, respetar los horarios de comidas y evitar las cenas abundantes y fuertes, para
mejorar los tratamientos"), el modo de vestir ("La ropa debe ser amplia, cómoda y de tejidos
que permitan la correcta transpiración de la piel"), el tipo de trabajo (estar mucho tiempo
sentado o de pie predispone a la aparición de celulitis, se debe cambiar de posición o
realizar ejercicios cada cierto tiempo), el estrés psicológico y físico ("Predispone a la
aparición y determina la extensión de la celulitis. Las ansias y el nerviosismo aumentan la
producción hormonal, la fragilidad capilar y la acumulación de toxinas en los tejidos") y el
tabaco y alcohol (deben limitarse al máximo, además de por otras razones, también porque
entorpecen los tratamientos naturales).

Consejos alimentarios
El tratamiento, interno y externo, comienza por corregir los errores alimentarios con una
alimentación equilibrada, variada y no hipocalórica, excepto si hay también obesidad.

Determinados alimentos mejoran los tratamientos dietéticos en la celulitis, entre ellos
frutas como fresa, kiwi, piña y pomelo, verduras como hinojo, apio y zanahoria, y una buena
combinación de proteínas animales y vegetales..

La fresa por su contenido en agua y potasio es diurética, por su fibra es laxante, con efecto
antioxidante y oxigenante por su alto contenido en vitamina C y hierro, lo que la convierte en
apropiada para periodos de estrés.

El kiwi es beneficioso frente al estrés por su contenido en vitamina C, es laxante y también
diurético que mejora el equilibrio hídrico.

La piña y la papaya por su contenido en bromelaína y papaína, respectivamente, enzimas
proteolíticas que mejoran los procesos digestivos y rompen las proteínas secretadas
anormalmente en la celulitis, incluso el entramado de fibrillas formado en sus fases más
avanzadas. Además de acelerar la reparación tisular tienen propiedades antiinflamatorias y
diuréticas que mejoran la eliminación de líquidos y toxinas.

El hinojo, rico en vitaminas A y C, calcio, potasio, magnesio, hierro y zinc, es diurético y con
acción fitoestrogénica que equilibra los niveles hormonales.

El apio sacia y calma en situaciones de estrés y ansia y también es diurético.

La zanahoria es rica en provitamina A, lo que beneficia a la piel, y con fibra laxante apropiada
para eliminar residuos y toxinas.

Las proteínas, junto con el ejercicio, desempeñan un papel relevante en el mantenimiento
del tono muscular para limitar la expansión de las células grasas y disminuir la retención de
líquidos. Pedro Palomo propone la combinación de proteínas animales y vegetales y como
más favorables las de cereales con lácteos o bebidas de soja en el desayuno, patatas y
lácteos o bebidas de soja, carne y trigo, legumbres o cereales con pescado, pan y pescado,
legumbres y cereales, soja texturizada, y lentejas con arroz.

Además de seguir una dieta variada y equilibrada y respetar los horarios de las comidas,
Pedro Palomo recomienda tomar 30 minutos antes del desayuno zumos de pomelo, kiwi o
piña, o licuados de zanahorias con germen de trigo, incluir en la comida y cena alimentos de
los referidos anteriormente, evitar alimentos pesados que entorpecen el proceso digestivo,
disminuir el consumo de café y alcohol que sobrecargan el hígado y dificultan una correcta
detoxicación, disminuir el consumo de sal en las comidas pues aumenta la retención de
líquidos, disminuir el consumo de dulces y azúcares simples o refinados y no tomarlos
nunca en la cena (entorpecen la absorción de proteínas, aumentan la acumulación de
sustancias residuales y tóxicas en las células, aportan calorías que se transforman
rápidamente en depósitos grasos) y tomar fibra y mucho agua fuera de las comidas para
mejorar la depuración orgánica.

Plantas para uso interno
Como tratamiento interno complementario, Pedro Palomo indica lo que se puede mejorar y
cómo lograrlo. Se refiere a las propiedades e indicaciones de diversas plantas, según los
diferentes factores que pueden estar implicados en el proceso de instauración de la celulitis
en cada caso en concreto. Se trata de plantas para estimular la circulación, drenar los
líquidos retenidos, quemar las grasas acumuladas, equilibrar el sistema hormonal, mejorar
la función hepático-digestiva y tonificar el tejido muscular y la piel. .

Circulación
Para estimular la circulación arteriovenosa y linfática y hacer frente a varices, hemorroides,
miembros adormecidos, edemas y celulitis, se proponen centella asiática (diurética,
venotónica sanguínea y linfática, astringente y recuperadora del epitelio capilar), castaño
de indias
(astringente, venotónico y con acción vitamínica P que aumenta la resistencia y
disminuye la permeabilidad capilar, antiinflamatorio y antiedematoso) arándano o mirtilo
(mejora la microcirculación, aumenta la resistencia muscular del miocardio y con acción
vitamínica P), semillas de uva (antioxidante muy potente que protege frente a la oxidación
de las grasas y del colesterol, fortalece las paredes vasculares y aumenta su flexibilidad
y estabiliza el colágeno), vitamina A (antioxidante, fundamental para la vista, piel, pelo,
uñas, huesos, dientes y mucosas, aumenta la resistencia a las infecciones), vitamina C
(antioxidante, fortalece el colágeno, estimula las defensas y mejora la circulación) y vitamina
E
(antioxidante, estimula las defensas orgánicas, aumenta la resistencia capilar y previene
las alteraciones cardiovasculares y dérmicas).

Retención de líquidos
Para drenar los líquidos retenidos en las zonas afectadas y hacer frente a obesidad
e hipertensión, Pedro Palomo señala la utilidad de cola de caballo (remineralizante
especialmente rico en sílice ante problemas articulares, con flavonoides y sales potásicas
que mejoran la eliminación de los líquidos retenidos, normaliza la tensión arterial y previene
la formación de edemas), ortosifón (potente diurético ante edemas y retención de líquidos,
colagogo que mejora la digestión de las grasas, hipocolesterolemiante que reduce los
niveles de colesterol, hipoglicemiante que normaliza los niveles de glucosa y el apetito), vara
de oro
(diurético, relajante nervioso para controlar la ansiedad, hipotensor, venotónico que
mejora los procesos varicosos y depurativo tradicional antiinfeccioso de las vías urinarias) y
otras plantas diuréticas, antisépticas de vías urinarias y que colaboran en la eliminación de
toxinas a través del riñón (estigmas de maíz, enebro, abedul, pilosella, lespedeza y gayuba)
así como gluconato de potasio (por su papel fundamental en el equilibrio hídrico, interviene
en la actividad muscular y regula la excitabilidad neuromuscular y la transmisión nerviosa,
está indicado en sobrepeso por retención hídrica, artrosis, reumatismo, dolores reumáticos
y calambres).

Acumulación de grasa
Para acelerar el metabolismo y quemar las grasas acumuladas, en
dietas de control de peso, retención de líquidos y celulitis, Palomo
aconseja el alga fucus (remineraliza y normaliza los desequilibrios
producidos por la dieta, estimulante tiroideo muy rico en yodo que
mejora el catabolismo, diurético por su contenido en potasio, saciante
protector de la mucosa digestiva y laxante suave, hipolipemiante e
hipocolesterolemiante), L-carnitina (aminoácido que mejora la
combustión de las grasas y acelera su transporte a los centros
energéticos), manganeso (equilibrante tiroideo, interviene en el
metabolismo de las grasas, mejora la utilización de la glucosa y evita sus picos con lo
que disminuye las ganas de comer) y cobalto (regula el sistema nervioso, sobre todo el
simpático, evitando la ansiedad, inhibe la producción de gases y el hipo, activa la combustión
de los hidratos de carbono, hipoglucemiante, hipotensor y vasodilatador), vinagre
de manzana
(excelente alimento que aporta vitaminas, minerales, oligoelementos,
aminoácidos, enzimas, pectina y betacaroteno, mejora el metabolismo de las grasas y
moviliza los depósitos grasos de los adipositos para su transformación en energía en los
tejidos musculares, con lo que facilita la pérdida de peso y volumen), tronco de piña (facilita
la digestión y el metabolismo digestivo, laxante y diurético suave, destruye las fibras de
colágeno que forman la celulitis), té rojo, goma guar (saciante) y suero de leche (depurativo
y detoxicante, regenera la flora intestinal).

Sistema hormonal y menopausia
Para equilibrar el sistema hormonal, sobre todo una vez instaurada la menopausia y la
celulitis a ella debida, Pedro Palomo hace hincapié en el gluconato de zinc-cobre (ante
patologías funcionales y de desadaptación hipófisoendocrina, de la diátesis 5, trastornos
puberales, síndrome premenstrual o menopausia: "El zinc regula el eje hipotálamo-hipófisis
y asociado al cobre interviene en la esfera endocrino-gonadal"), así como plantas que
ayudan en reglas dolorosas e inflamaciones mamarias y abdominales, y fitoestrógenos para
paliar el déficit estrogénico (caléndula, sauce, antioxidantes, aceite de onagra y de borraja,
isoflavonas de soja, salvia y ñame silvestre o progesterona natural): "Las isoflavonas de
soja efectúan una regulación hormonal: si hay un exceso de estrógenos disminuyen su
funcionalidad y, si en cambio hay un defecto de estrógenos, aumenta su concentración. El
aceite de onagra y de borraja, además de mejorar el sistema circulatorio, regulan la
funcionalidad hormonal".

Hígado y alteraciones digestivas
Para mejorar la función hepático-digestiva, si hay mala digestión, acidez gástrica o
estreñimiento, insuficiencia e intoxicación hepática o alteraciones biliares, Pedro Palomo
se refirió, entre otras plantas, a diente de león (drenador hepático, depurativo, diurético,
colagogo y colerético, tonifica y estimula las secreciones digestivas de saliva, bilis, jugos
gástricos y pancreáticos), alcachofa (colagoga, colerética, hepatoprotectora, desintoxicante
hepática, digestiva y diurética), manzanilla (estimula la digestión, antiespasmódica,
carminativa, colerética y calmante del sistema digestivo), genciana (estimula la digestión,
colerética), boldo (colerético, antiinflamatorio y diurético), gluconato de zinc (mantiene el
metabolismo hepático, su carencia puede producir degeneraciones hepáticas), rábano
negro
(aumenta el peristaltismo intestinal, frente al estreñimiento, mejora los dolores
hepatobiliares y es importante antibacteriano para el mantenimiento de la flora intestinal)
y cardo mariano (protector y detoxicante hepático, restablece las funciones hepáticas,
colerético, indicado en hepatitis aguda, cirrosis, digestión lenta e insuficiencia hepática),
junto con reguladores del tránsito intestinal, laxantes mecánicos y flora intestinal beneficiosa
(inulina, zaragatona o psilium, bífidobacterias).

Piel y tejido muscular
Para tonificar el tejido muscular y la piel, Pedro Palomo recomienda una mezcla de aceites
esenciales de cedro, ciprés y limón, mezclados a partes iguales y: "Tomar dos gotas de
la mezcla con una cucharada de miel, o una infusión digestiva caliente, después de las
principales comidas, comida y cena. Mantener el tratamiento durante un mes y retirar. Mejora
el tono muscular y dérmico". De manera alternativa, el propio Palomo propone la supresión
de este tratamiento con la aplicación de cremas anticelulíticas.

Cosmética natural
Pedro Palomo considera que los tratamientos cosméticos por sí solos no pueden quitar los
kilos o eliminar la celulitis pero, sobre todo en las primeras fases y con constancia en su
utilización, activan la circulación periférica y linfática, descongestionan la zona afectada,
drenan y movilizan los cúmulos hidrolipídicos y reducen progresivamente la celulitis. Son
recomendables, en su opinión, para potenciar el tratamiento interno y mejorar el aspecto
externo, y especialmente útiles para potenciar los efectos del drenaje linfático y circulatorio
manual.

El gel anticelulítico por lo general presenta una composición a base de plantas que activa la
circulación, es tonificador linfático, astringente, antiinflamatorio, antipruriginoso y emoliente.
Está indicado en celulitis, estrías, flacidez y obesidad. Para su utilización, se aplica una capa
uniforme sobre la zona afectada con un ligero masaje ascendente hasta la completa
absorción del gel.

La crema anticelulítica, además de activar la circulación y ser tonificador linfático, mejora la
permeabilidad capilar, tiene las mismas indicaciones que el gel y se aplica dos veces al día,
al levantarse y al acostarse.

Las cremas reductoras suelen contener L-carnitina y otras plantas que tonifican y vigorizan
la piel a la vez que activan el metabolismo reductor de la grasa corporal. Además de reducir
volumen, tonifican los tejidos, e hidratan y suavizan, y suele recomendarse su aplicación dos
veces al día, al levantarse y al acostarse.

Las cremas piernas cansadas o pesadas, por su parte, están por lo general elaboradas
con plantas relajantes, que activan la circulación de retorno, hidratan y son venotónicas y
antiinflamatorias. Atenúan las varices, la retención de líquidos, los edemas y los tobillos
hinchados, la pesadez de piernas y los calambres y también están indicadas como protector
capilar. Se aconseja aplicar la cantidad suficiente sobre la zona afectada y masajear en
sentido ascendente hasta hacer penetrar la crema, en dos aplicaciones, al levantarse y al
acostarse.

(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 118/119, septiembre/octubre de 2002)

Resolución de 800x600 - Copyright © 2002-2006 www.herbogeminis.com
Todos los derechos reservados