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En noviembre de 1997 tuvo lugar en la Casa del Reloj la 6ª edición del Plan Municipal de
Formación para el Consumo, centrada en la nutrición infantil. La doctora Gutiérrez Durán habló de los macronutrientes, la doctora Rayón desarrolló el papel de minerales y vitaminas y la doctora Rivas se refirió a los grupos de alimentos y la dieta equilibrada.
La doctora Gutiérrez Durán recalcó la importancia de la nutrición en el crecimiento y
desarrollo del niño, su papel en la prevención de obesidad, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y cáncer. La energía procede de la combustión de los macronutrientes contenidos en los alimentos. Una dieta equilibrada es la que aporta energía de proteínas en un 10-15%, de hidratos de carbono en un 50-58%, y de grasas en un 30-35%.
Las proteínas forman y reparan las estructuras corporales.
Los hidratos de carbono almacenan energía corporal.
Los lípidos son los que más energía aportan, pero hay relación entre el exceso de grasas
en la dieta y las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.
La fibra no se absorbe, regula la mecánica y el tracto digestivo, es eficaz en la prevención
de enfermedades degenerativas y cardiovasculares, elimina gases y ácidos en el colon e intestino, retiene agua, favorece el tránsito digestivo, proporciona sensación de saciedad, regula el colesterol y disminuye la absorción de glucosa. Son fuentes de fibra los cereales (especialmente los no refinados o integrales), las frutas sobre todo en la piel, verduras y hortalizas, legumbres, harina de salvado y pan integral.
Para la doctora Rayón en la dieta de los niños se debe aumentar la
cantidad de verduras, frutas, cereales y lácteos, y disminuir las bebidas carbónicas por incrementar el déficit de calcio.
Minerales:
Calcio: fijado al hueso y diente, forma la estructura ósea, es
fundamental para el sistema cardiaco y la coagulación de la sangre y para prevenir el raquitismo y la osteoporosis, sólo se absorbe un 20-30% del calcio ingerido.
Fósforo: unido al hueso y diente, entra en la formación del esqueleto y en la formación y
utilización de la energía.
Magnesio: activa los sistemas enzimáticos, interviene en los procesos inmunitarios y en la
energía.
Hierro: favorece la oxigenación celular, sólo se absorbe un 10% del hierro ingerido. En la
mujer pueden darse grandes pérdidas de hierro por menstruación, si además hay reglas muy abundantes puede haber anemia.
Sodio y Potasio: son muy importantes para el equilibrio del agua en el organismo.
Iodo: indispensable para la síntesis de la hormona tiroidea, el desarrollo físico e intelectual
y el crecimiento.
Zinc: favorece la cicatrización de las heridas y el sistema inmunitario, estimula el crecimiento.
Vitaminas:
Vitamina A: importante para la piel y la mucosa, la retina y el equilibrio.
Vitamina D: muy importante para la absorción de calcio y fósforo y para el desarrollo del
esqueleto y una buena mineralización.
Vitamina E: antioxidante de células y alimentos, contribuye a retrasar el envejecimiento
celular, su falta produce anemia hemolítica.
Vitamina K: interviene en la coagulación de la sangre y en la síntesis de la flora intestinal.
Complejo de vitamina B: necesario para la actividad enzimática y el metabolismo de la
hemoglobina, su déficit produce anemia.
Vitamina C: es necesario ingerirla para la absorción del hierro, además es importante en la
formación del tejido conjuntivo y en la inmunidad del organismo.
Deficiencias en la nutrición de los niños madrileños: de acuerdo con un estudio llevado
a cabo por la Universidad Complutense, las principales deficiencias son pescado, frutas y verduras, fibra, hierro y calcio, ácido fólico, y vitaminas A, C, E y del complejo B. Datos a tener muy en cuenta para una eficaz prevención de la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.
En opinión de la doctora Rivas una dieta equilibrada debe suponer gran variedad y no más
de un 25% de cada uno de los 4 grupos de alimentos (leche y productos lácteos; carnes, pescados y huevos; pan, cereales y legumbres; frutas, verduras y hortalizas). Confrontado el perfil calórico ideal de los niños con el real, se observa exceso de proteínas (demasiada carne y huevos), muy alta cantidad de grasas, faltan hidratos de carbono complejos (cereales, legumbres y verduras) y sobran hidratos de carbono refinados (bollos, palmeras de chocolate, ...) que ni aportan micronutrientes ni proporcionan fibra, muy necesaria para una dieta equilibrada. Alimentos a incrementar en la dieta son verduras y hortalizas, cereales, legumbres, pescados y lácteos, y proteínas de origen vegetal mezclando legumbres con cereales. Debe controlarse el peso de los niños para detectar pronto la obesidad. Un niño obeso debe aumentar su actividad física y restringirle sólo el consumo de golosinas, bebidas refrescantes, sal por retener líquidos y especialmente grasas. Para adelgazar es preciso un cambio de hábitos alimentarios, proceso muy lento y a efectuar con mucho cuidado para evitar la anorexia.
(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 67, enero de 1998)
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