Nos encontramos ya en un periodo caracterizado por la aparición de las molestias y
síntomas propios de catarros, resfriados y demás procesos similares. Puede ser indicado
por tanto resumir la conferencia que bajo el título de Prevención de patologías respiratorias
ofreció en septiembre de 2002 en Madrid D. Pedro Palomo, Master en Terapias Alternativas.
Después de unas nociones acerca del sistema inmunitario, su funcionamiento y desarrollo,
se presenta un esquema básico de su planteamiento en las diversas fases en que divide la
propuesta de actuación antes, durante y después de las afecciones señaladas, así como un
esbozo del abanico de posibilidades que al respecto brindan las plantas y complementos
de la dieta.

Pedro Palomo comenzó su exposición haciendo referencia a los mecanismos de defensa
o sistema inmunitario: "Los seres vivos disponemos de un complejo sistema de defensa
cuya misión es el mantenimiento constante de la integridad orgánica y funcional de nuestro
cuerpo. La inmunidad es la capacidad del organismo para defenderse de sustancias
extrañas o agentes nocivos".

Desde el punto de vista de la medicina natural se considera al sistema inmunitario como
uno de los pilares más importantes para adaptar y restablecer el equilibrio del organismo
frente a cualquier agente externo nocivo: "Un buen sistema inmunitario previene del
padecimiento de muchas enfermedades", enfatizó, en opinión no sólo de especialistas en
medicinas complementarias.

Cabe diferenciar dos tipos de inmunidad, la inespecífica o innata, que son mecanismos
de defensa presentes desde el nacimiento, y la inmunidad específica o adaptada, que se
desarrolla con el tiempo y actúa de manera específica contra cada uno de los agentes
externos y, más en concreto, contra el antígeno o estructura causante de la disfunción
orgánica.

Sistema inmunitario y mecanismos de defensa
El sistema inmunitario del ser humano conoce diversas fases en su desarrollo, desde la
formación del feto en el embarazo hasta la senilidad al final de la existencia. Durante el
desarrollo fetal o fase de inmunotolerancia embrionaria se inicia la creación del sistema
inmunitario, la madre transmite una cierta inmunidad al feto que, paulatinamente, va
desarrollando su sistema inmunitario. Tras el nacimiento y hasta aproximadamente los10
años, tiene lugar una maduración inmunitaria, y entre los 10 y 30 años se consigue la
madurez inmunológica.

Desde los 30 o 40 y hasta los 50 o 60 años el organismo entra en una fase de debilidad
inmunológica, la respuesta inmunitaria comienza a decaer, por lo que de acuerdo con Pedro
Palomo: "Debemos potenciar y cuidar de forma natural nuestras defensas". Y a partir de los
65-70 años, o comienzo de una parálisis inmunológica: "Aunque debemos ser conscientes
toda nuestra vida de la importancia de la prevención, es en esta etapa donde adquiere
máxima relevancia".

Para Palomo, todo organismo se encuentra en constante adaptación al medio, con continuas
agresiones externas ante las que debe mantener o recuperar el equilibrio. El sistema
inmunitario es el responsable o encargado de enfrentarse a los distintos gérmenes del
exterior, que producirán anomalías o disfunciones si dicho sistema se encuentra debilitado,
hasta la instauración de una patología.

Para explicar los mecanismos mediante los cuales nuestro organismo es capaz de
adaptarse y hacer frente a los agentes nocivos a los que nos vemos expuestos en todo
momento, comparó el organismo con una fortaleza a defender.

Así, frente a cualquier agresión exterior actúan en primer lugar las defensas inespecíficas,
barreras físicas primarias y secundarias que impiden la entrada de los gérmenes y, a
continuación, las defensas específicas.

Como barreras primarias tenemos la piel y mucosas sanas ("Murallas de que dispone
nuestro organismo"), los pelos y cilicios ("Representan la alambrada que nos rodea
impidiendo el acercamiento del invasor") y células como los fagocitos, células secretoras
y la flora intestinal ("Secretan sustancias como las lisozimas (enzima lítica existente en las
lágrimas, moco nasal y en la mayoría de los tejidos y secreciones; antibiótico natural que
inhibe por lisis numerosas bacterias patógenas), moco, jugo gástrico, enzimas, etc., que
impiden la entrada de gérmenes nocivos, y que actúan a modo del agua y aceite hirviendo
vertidos desde lo alto de las murallas").

Las barreras secundarias comienzan a actuar una vez que los gérmenes han sido capaces
de encontrar un lugar por donde entrar al organismo, un corte o una pequeña herida por
ejemplo: "Aumenta el flujo de sangre en la zona enviando de forma rápida como fuerzas
de choque fagocitos, macrófagos y leucocitos" y entra en acción el primer mecanismo de
defensa, la inflamación, acompañada de calor, rubor e hinchazón de la zona: "Dentro de las
fuerzas de choque están los macrófagos, especializados en estudiar los puntos débiles y
diferenciales del agresor, información que transmiten a los linfocitos T".

Defensas específicas
Llegado este punto del proceso intervienen las defensas específicas del organismo,
los linfocitos T y los linfocitos B, que siguiendo con el símil propuesto por el ponente,
equivaldrían al estado mayor de los mecanismos de defensa del organismo. Distinguiendo
entre linfocitos T de memoria ("Encargados de buscar en sus archivos un antecedente de
invasión similar"), linfocitos T efectores ("Mientras las células de memoria revisan sus
archivos, los efectores secretan unas sustancias llamadas linfoquinas como arma efectiva
frente al agresor"), linfocitos B colaboradores ("Si las células de memoria no encuentran
antecedentes, ordenan a los linfocitos B, que actúan a modo de cadena de fabricación
especializada, elaborar los anticuerpos específicos frente a ese agresor") y linfocitos T
supresores ("Son los encargados de la economía. Cuando la fabricación de anticuerpos
llega a una cantidad ideal, frenan su producción para no malgastar el presupuesto
defensivo").

Vencida la infección, Pedro Palomo hace especial hincapié en la importancia de llevar a
cabo una adecuada limpieza del organismo a través de una buena depuración, para evitar
cualquier posible reinvasión del virus o germen nocivo ("Hay que dejar limpio el organismo
para lo cual disponemos de los fagocitos basureros, encargados de comerse los restos de
la batalla"), así como reequilibrar de nuevo el sistema inmunitario mediante una buena jalea
real.

Se pasaría por tanto a una fase de mantenimiento o convalecencia cuyo primer paso ha de
consistir en reequilibrar y limpiar el sistema inmunitario y orgánico de la suciedad originada
en la infección y la lucha del organismo contra ella. Se trata de una fase importante de cara
a prevenir una segunda infección de las vías respiratorias, con el mismo germen o con
otro distinto, pero normalmente suele no realizarse dicha limpieza y equilibrio del sistema
inmunitario, lo que explicaría en opinión de Pedro Palomo la repetición de las infecciones en
la misma persona y en periodos muy próximos.

La medicina natural, añade Pedro Palomo, realiza tres tipos de acciones diferentes, de
efecto preventivo mediante el fortalecimiento del sistema inmunitario, curativo para lo cual
diferencia el momento de la aparición de los primeros síntomas y el de su instauración, y
de mantenimiento.

Prevención
"Como el organismo se encuentra en constante adaptación al medio, debería realizarse una
buena prevención mediante el fortalecimiento del sistema inmunitario" indica Palomo.

Desde la medicina natural y el sistema inmunitario, en el logro del efecto preventivo
se distinguen tres pasos, depurativo, regulador del ph y de la flora intestinal, e
inmunoestimulante. El primero ante todo drena y depura el organismo. El segundo paso,
si es necesario, consiste en regular el ph y la flora intestinal: "Que es el 30% del sistema
inmunitario" según sus palabras. Una tercera o terapia inmunoestimulante, conociendo
el historial de infecciones respiratorias de cada persona en concreto, bien a base
de equilibradores del organismo como la jalea, bien a base de plantas o complejos
inmunoestimulantes, o bien de ambos a la vez. Y una fase de mantenimiento, entre 10 y 15
días, de limpieza y equilibrio del sistema inmunitario.

Depuración
En el primer paso, depurativo para limpiar el organismo, se
introducen en la alimentación caldos depurativos (con cebolla,
ajo, habichuelas, algas, col, acelgas y una pizca de cayena, de
los que pueden tomarse tres tazas diarias a lo largo de todo el
tratamiento, especialmente si no es posible realizar una
depuración con algún producto específico) junto con
complementos de la dieta durante un periodo de entre 10 y 15 días
para normalizar los órganos encargados de la eliminación de sustancias residuales del
organismo como hígado, intestino, riñón, piel y mucosas (a base de zarzaparrilla, borraja,
diente de león
, ortiga, grosellero negro) así como sustancias antioxidantes y estimulantes
del metabolismo celular que ayudan a neutralizar el exceso de radicales libres y mejorar el
funcionamiento celular (vitaminas A, C y E, selenio y zinc).

Ph y flora intestinal
Para regular el ph orgánico y la flora intestinal, considera Pedro Palomo, se debe equilibrar
la alimentación mediante el aumento del consumo de alimentos de origen vegetal (verduras,
legumbres, cereales integrales, frutas, ...) así como disminuir las carnes y aumentar el
consumo de pescado. Como complementos de la dieta Palomo señala el efecto prebiótico
del suero de leche ("Que ayuda a restablecer el ph neutro del organismo y en el colon crea
el medio ambiente ideal para equilibrar la flora intestinal con el crecimiento de bacterias
fermentativas, en detrimento de las bacterias de putrefacción y nocivas") y el efecto probiótico
de bacterias intestinales ("Fundamentales para el total equilibrio de la flora junto con fibras
que favorecen un buen tránsito intestinal, regularizan la flora colónica, mejoran el proceso
digestivo, la absorción de micronutrientes como vitaminas y minerales, y macronutrientes,
potencian la inmunidad y evitan la proliferación de bacterias nocivas").

Inmunoestimulación
Se basa en el aporte de sustancias que potencian las defensas de nuestro organismo: jalea
real
(vitaliza, tonifica y reequilibra el sistema nervioso central, aumenta el rendimiento físico
e intelectual, ayuda ante desnutrición y anorexia), propóleo (bacteriostático, bactericida,
antiviral, fungicida e inmunoestimulante, en afecciones de los sistemas respiratorio, dérmico
y genitourinario) vitaminas y minerales, vitamina C (antioxidante, inhibe la proliferación y
propagación de las infecciones, potencia los beneficios del propóleo y jalea real, ante
procesos infecciosos respiratorios) y plantas para potenciar y fortalecer las defensas como
equinácea (planta inmunoestimulante por excelencia, potencia la inmunidad inespecífica
y con propiedades antivíricas y antibacterianas), uña de gato (inmunoestimulante,
antiinflamatoria, antioxidante y antiagregante plaquetario, beneficiosa en disminución de las
defensas orgánicas y artritis, artrosis, procesos dolorosos e inflamatorios, neumonías y
procesos alérgicos), y shiitake (aumenta las defensas específicas, antibiótico de amplio
espectro, antivírico e hipocolesterolemiante, beneficioso en todo tipo de infecciones, sobre
todo del aparato respiratorio), especialmente para las personas que tienen sus defensas
deprimidas con cierta frecuencia.

Tratamiento complementario
Cuando aparecen los primeros síntomas de que el organismo está luchando con el germen
que está dentro de él (sensación de malestar y catarro, moqueo y atasco nasal): "La
actuación debe ser rápida y eficaz para evitar que los gérmenes invasivos extiendan la
infección y se instaure la enfermedad con una sintomatología que resta calidad de vida".
Pedro Palomo propone estimular el sistema inmunitario, hacer frente a bacterias, virus y
hongos, y limpiar las mucosas y los tejidos infectados. Para lo cual recomienda propóleo,
tomillo
, equinácea, salvia, miel, los oligoelementos manganeso y cobre, aceites esenciales
de eucalipto y tomillo, y vitamina C.

Si la infección, catarro o gripe, está instaurada: "Es la fase más problemática, en la que
deben llevarse dos tipos de acciones: recuperar el equilibrio del organismo mediante la
estimulación del sistema inmunitario para luchar contra el germen, y disminuir o paliar el
malestar y los síntomas, especialmente el más intenso. Si hay mucosidad con plantas y
jarabes expectorantes, si se trata de tos seca con antitusígenos, y si se presentan a la vez
los dos síntomas tomando ambas", Palomo propone dosis mayores de equinácea, tomillo,
acerola
, propóleo, miel, oligoelementos, junto con plantas depurativas, balsámicas,
antisépticas, expectorantes, antitusígenas y broncodilatadoras tales como salvia, grosellero,
drosera
, malvavisco, malva, hierba luisa, llantén, regaliz, y aceites esenciales de pino,
tomillo, eucalipto, menta.

Mantenimiento
Palomo aconseja mantener entre 15 y 20 días un tratamiento de continuación a base de
jaleas para tonificar el sistema nervioso neurovegetativo, especialmente si hay estrés, y
el estado anímico, y reforzar el sistema inmunitario: "La jalea real, además de aportar
sustancias que potencian el estado anímico de la persona convaleciente por su efecto
energético y equilibrador del organismo, ayuda a que todo tratamiento sea más efectivo".
Junto con miel y polen, sobre todo para prevenir las alergias respiratorias hasta los meses
de febrero y marzo. Y caldos depurativos que si bien conviene tomar durante todo el proceso,
más especialmente en las fases de depuración y mantenimiento.

(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 120, noviembre de 2002)

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