Sentarse a conversar, leer o simplemente relajarse mientras se ingiere un té o la infusión
de un gran número de plantas forma parte del acervo sociocultural de múltiples grupos
humanos a lo largo de la historia. En lenguaje coloquial y cotidiano, la expresión tomar un té
se emplea tanto para referirse al té chino o Camellia sinensis como a la tisana o infusión de
muchas especies vegetales silvestres, utilizadas sobre todo como digestivas y estomacales.
Con frecuencia en castellano significa tomar cualquier infusión de plantas con otras
aplicaciones en medicina popular (purgantes, antidiarreicas, hipotensoras, ...). Como tés
tradicionales se usan en nuestro país más de 40 hierbas diferentes, de las que unas 12
están muy extendidas según D. Emilio Blanco Castro, Doctor en Biología y etnobotánico.
Hacemos una breve reseña de su ponencia, desarrollada en las Jornadas de Fitoterapia que
tuvieron lugar en mayo de 2002 en el Jardín Botánico de Madrid, y en concreto nos centramos
en Jasonia glutinosa (té de roca o de Aragón). Se recogen también diversas aportaciones
sobre tres variedades de té que proceden del té chino: té verde, té negro y té rojo. Por último,
las características de un arbusto, Ilex paraguariensis (mate), con cuyas hojas y ramas se
prepara la yerba mate, una infusión que viene a ser equivalente en el Cono Sur americano a
la infusión de té para los europeos.

En el transcurso de su conferencia sobre los tés tradicionales que no son té, Emilio
Blanco aseguró que casi siempre se usan para el dolor de barriga, así como para tratar
el estreñimiento y en general para la destemplanza de cuerpo. En su opinión: "Cumplen
además una importante función en las relaciones sociales de los seres humanos, al igual
que el verdadero té o el café, tomar un té es sinónimo de charlar y relajarse con amigos.
También se usan frecuentemente en veterinaria popular, así el té de roca (Jasonia glutinosa)
se usaba en Castilla para combatir la timpanitis de las vacas".

Aunque son plantas que se usan de toda la vida, antes de la llegada del verdadero té, apenas
están estudiadas, por lo que casi nada se sabe de su composición química. Se consideran
inocuas y su uso está refrendado por la experiencia de cientos de años. La dosis apropiada
estándar es de una cucharada de hierba seca por taza de agua.

A la hora de intentar clasificar estos tés de uso popular, Blanco propone el criterio de la
extensión de su uso. Así, especies como el té de roca o el té de piedra (Sideritis hyssopifolia)
están muy extendidas, y otras son de uso muy local y sólo se consumen en pequeñas
comarcas, aunque existan en muchas otras. La misma planta tiene a veces distintos
nombres populares y distintas aplicaciones, según las zonas, en ocasiones la misma
denominación corresponde a plantas diferentes y de propiedades diversas, y la mayoría
de las veces se trata de especies no comercializadas ni conocidas fuera de una comarca
determinada.

Algunas de las especies más usadas son originarias de América, como el té de Méjico
(Bidens aurea) o el té de Argentina (Chenopodium ambrosioides). A la vez, la palabra
té se expandió por América, y en la actualidad llaman allí té a muchas otras plantas de
estos países, también tomadas como tisana digestiva: "Incluso el conocido mate o Ilex
paraguariensis, que rivaliza con el café y el té como bebida caliente más usual en el Cono
Sur, fue designado también con los nombres de té de mate, té de los jesuitas, té del
Paraguay o té de las misiones".

TÉ DE ROCA O DE ARAGÓN (Jasonia glutinosa)
El más popular y extendido, y el único un poco estudiado en palabras de Blanco, habita en
la mitad oriental de la península –por ejemplo en el Duratón- y en Baleares además de las
zonas calizas del resto peninsular. Es un subendemismo que también vive en el sur de
Francia, Sicilia, Malta y Marruecos. Se recolecta en verano, en plena floración y cuando tiene
un tacto muy pegajoso, y se utilizan las sumidades floridas, que deben partirse y no ser
arrancadas de cuajo para no dañar la cepa, ya que es planta vivaz. Se usa seca pero es una
de las pocas especies que también puede consumirse fresca y verde en infusión. En su
composición destacan ácidos fenólicos derivados del ácido caféico, flavonoides, aceites
esenciales ricos en alcanfor y borneol, y lactonas sesquiterpénicas.

También se usa como té, en la sierra pobre de Madrid y Montejo, Segovia y Burgos, la
especie próxima Jasonia tuberosa, conocida como té de burro, té de las viñas o té de tierra,
que vive en suelos algo húmedos del centro y noreste. Otras especies utilizadas son té
de piedra o de los Picos de Europa (Sideritis hyssopifolia), té moruno o de Méjico (Bidens
aurea), etc.

El Dr. Font Quer dice del té de Aragón que es una especie de uso eminentemente popular,
como estomacal y contra las indisposiciones de vientre, en los Pirineos se emplea contra los
catarros pulmonares, y a veces se recomienda contra la tuberculosis. El Dr. Berdonces indica
que estimula la secreción digestiva si hay falta de apetito y digestión lenta o dificultosa, se
utiliza en dolor abdominal y flatulencia, es espasmolítica y se usa en menstruación dolorosa,
jaqueca relacionada con digestión deficiente y externamente para lavar heridas. Sin efectos
secundarios o indeseables. El Vademécum de Fitoterapia añade que Jasonia glutinosa en
algunas zonas se considera una panacea y se usa como laxante tomada en ayunas, como
hipotensora, y en uso externo como hemostática, antifúngica y anttinflamatoria. Precaución
en el embarazo.

TÉ (Camellia sinensis)
Todas las variedades del té proceden de Camellia sinensis, arbusto silvestre de hasta 10
metros de altura cuyas hojas secas se utilizan en Asia oriental desde hace miles de años y
que es una de las 50 plantas básicas de la medicina tradicional china. Según el proceso de
elaboración se transforma en té verde, negro o rojo. Camellia sinensis crece silvestre en
China, Tibet, Japón, Rusia, Irán, Turquía, India y Camboya, se introdujo en Europa a partir
del siglo XVII, y en la actualidad se cultiva té en grandes áreas de clima tropical y subtropical,
sobre todo de África y Asia. Son productores principales India, China y Kenia, y grandes
consumidores Irlanda, Gran Bretaña y Kuwait.

Entre los principios activos de la planta destacan las bases xánticas,
sobre todo cafeína o teína, teofilina, teobromina, adenina y xantina;
abundantes derivados polifenólicos (flavonoides como kenferol,
quercetol y miricetol, catecoles, taninos catéquicos libres y
combinados con teína), ácidos clorogénico, oxálico y gálico, sales
minerales, vitaminas C, B y P, enzimas y trazas de aceite esencial.

Andrea Donoso afirma que el té contiene aproximadamente una cuarta
parte de la cafeína que tiene el café: "Además, los taninos y la adenina
neutralizan en gran medida la acción de la cafeína del té". El Dr. John
Heinerman corrobora que quienes toman té experimentan mucho menos endurecimiento
de las arterias que quienes beben café: "Parece que la cafeína del café está asociada con
algunos aceites pesados que tienden a elevar bastante los niveles de colesterol en la
sangre, lo que no sucede con el té. El contenido de cafeína del té puede ayudar a reducir el
colesterol. Además, los polifenoles del té actúan junto a las vitaminas C y P que contienen
para ayudar a fortalecer más las paredes de los vasos sanguíneos del corazón".

El té estimula suavemente los sistemas nervioso y cardiorrespiratorio, inhibe el sueño y
reduce la sensación de fatiga, relaja la musculatura lisa a nivel bronquial, ureteral y de vías
biliares, estimula la contracción muscular y es diurético y astringente, hipolipemiante y
antiagregante plaquetario, y por su acción vitamínica P es venotónico y vasoprotector. Según
el Dr. Berdonces, en infusión poco concentrada puede ser útil en estados irritativos del
estómago, dolor de cabeza y enfermedades febriles en que actúa como refrescante. Indicado
en astenia psicofísica, diarrea, bronquitis, asma, coadyuvante en tratamiento de sobrepeso,
arteriosclerosis e hiperlipidemia. Berdonces previene que aunque no es frecuente,
dosificaciones elevadas de té pueden provocar palpitaciones, náuseas, vómitos, vértigos y
micción frecuente.

TÉ VERDE
Es té que se torrefacta ligeramente, justo después de la recolección para neutralizar el
proceso fermentativo, y luego se pone a secar. Es rico en vitamina C y contiene además
vitaminas E, B y A, minerales, polifenoles, fibras, clorofila y cafeína. Para Andrea Donoso
su consumo regular es beneficioso como preventivo de enfermedades cardiovasculares
("Reduce la tasa de colesterol y triglicéridos, aumenta la de HDL y reduce la de LDL"),
ataques de hígado ("Baja las transaminasas en personas de riesgo") y procesos
cancerosos, efectos relacionados con las propiedades antioxidantes de los polifenoles, en
concreto de las catequinas, responsables de sus propiedades anticancerígenas. El té verde
contiene un 30% de catequinas.

Según Donoso: "Diversos estudios recientes realizados en Japón concluyen que las
personas que beben té verde abundante y habitualmente desarrollan la mitad de tumores
cancerosos que las que no lo hacen. De las diversas catequinas que contiene el té verde, la
epigalocatequina galato es la de mayor efectividad contra el cáncer y además protege los
ácidos grasos y los lípidos del cerebro, por lo que puede retrasar el envejecimiento cerebral.
Las catequinas frenan el desarrollo de bacterias nocivas, por ejemplo las que actúan en las
intoxicaciones alimentarias, son eficaces para frenar algunos virus como el de la gripe o el
herpes, son beneficiosas para el sistema digestivo y efectivas en la higiene bucal: una taza
de té después de las comidas es una extraordinaria medida para evitar la formación de placa
y el desarrollo de caries a medio plazo, protege el esmalte dental y evita el mal aliento, su
contenido en flúor lo acaba de convertir en un excelente aliado de la higiene dental". La
medicina oriental reconoce otras propiedades del té verde, calificado como elixir de juventud.

También Evelyn Leigh considera que el té verde previene el desarrollo del cáncer. El
epilgallocatechin-galato (EGCG) presente en el té verde tendría un efecto inhibidor de la
urokinasa, enzima proteolítica que favorece la invasión de las células cancerosas y la
formación de metástasis: "Diversos estudios epidemiológicos muestran que los efectos
protectores del té verde podrían aplicarse a varios tumores del tracto gastrointestinal, tales
como cánceres del recto y páncreas, colon, esófago y estómago. En relación con la dosis,
cuanto mayor es el consumo de té, menor es el riesgo de cáncer". Leigh concluye que para
los autores de dichos estudios, los polifenoles pueden inhibir la actividad de carcinógenos
potenciales como las nitrosaminas, los hidrocarburos aromáticos policíclicos y las aminas
heterocíclicas.

John Heinerman añade al respecto que es costumbre de los doctores de la medicina
ayurvédica recetar té verde como prevención para las afecciones del hígado y ciertas formas
de cáncer, especialmente de piel, estómago y colonrectales: "Se atribuye los beneficios que
produce el beber té a ciertas sustancias parecidas a las vitaminas llamadas polifenoles, y se
recomienda a todos los pacientes beber por lo menos 2 tazas diarias de té verde".

En opinión del Dr. Rob McCaleb la acción antioxidante de Camellia sinensis se debe a los
polifenoles ("Las hojas del té contienen más de un 35% de su peso en seco en polifenoles"),
que demuestran excelentes propiedades bloqueantes de los radicales libres, también hay
una asociación entre la ingesta de polifenoles y la reducción en el riesgo de enfermedades
cardiovasculares. Investigadores italianos han concluído que es similar la acción
antioxidante de los tés negro y verde en plasma total del cuerpo humano. Al evaluar sus
propiedades antioxidantes sin y con leche, al tomarlo con leche se inhibió totalmente
la acción antioxidante de ambos tés: "Es conocida la capacidad de las proteínas de
la leche para provocar la unión a los polifenoles del té en forma de complejo químico
(leche/polifenoles) resistente a la descomposición gástrica, haciendo que los polifenoles
no puedan ser absorbidos en el estómago. Además, la leche impide la absorción de los
polifenoles por medio del aumento del ph gástrico".

TÉ NEGRO
Es té verde fermentado después de recolectado, contiene un 10% de catequinas y es el
té más consumido en el mundo. John Heinerman señala que en hospitales de medicina
tradicional china se administra té negro a los pacientes con dolores de migraña, con un 92%
de recuperación: "Como la cafeína del té constriñe los vasos sanguíneos de la cabeza, es
capaz de calmar el dolor causado cuando ellos palpitan y se hinchan". El té negro, añade, se
utiliza también en China en numerosos hospitales y clínicas para tratar con éxito todo tipo de
infecciones e inflamaciones del estómago, los intestinos, el colon y el hígado: "Hay un índice
de recuperación entre 83 y 100% de pacientes tratados".

Evelyn Leigh comenta los resultados de un estudio de población holandés a gran escala
(7983 hombres y mujeres) que muestra el efecto protector del consumo de té negro en el
desarrollo de aterosclerosis, un endurecimiento y estrechamiento de las arterias coronarias
que puede contribuir a un ataque cardíaco, apoplejía y otras enfermedades cardiovasculares
graves. El estudio demuestra que quienes beben una (125 ml) o 2 tazas de té negro al día
tienen un 46% menos de riesgo de desarrollar aterosclerosis grave, mientras que quienes
beben 4 o más tazas diarias reducen el riesgo en un 69%. Beber té negro parece proteger
más a las mujeres que a los hombres.

Los resultados del estudio holandés sobre el té negro concuerdan con otras investigaciones
que indican que los flavonoides del té protegen contra trastornos cardiacos, aunque
la mayoría de los estudios anteriores se han centrado en el té verde, que tiene un
mayor contenido de flavonoides. Según los investigadores el té negro es la fuente de
aproximadamente la mitad de los flavonoides consumidos por los occidentales. La mayoría
de la gente en los Países Bajos toma el té sin leche, y es posible, opina asimismo Leigh,
que añadir leche al té afecte de forma negativa a la biodisponibilidad de los flavonoides.

El consumo de té entre los occidentales se asocia a un estilo de vida y dieta en conjunto
más sanos y el consumo de té en el estudio holandés era superior entre los participantes
delgados, con una mayor educación, menores fumadores y consumidores de alcohol, grasas
y café: "Aún después de que los datos fueran ajustados a estos factores y otros susceptibles
de generar confusiones", concluye Evelyn Leigh, "la asociación inversa entre el consumo de
té negro y la aterosclerosis grave siguió siendo estadísticamente significativa".

TÉ ROJO PU-ERH
Es una variedad de té verde originaria de la provincia china de Yunnan que tradicionalmente
se bebe para reducir grasas y el nivel de colesterol y que obtiene sus principios
diferenciados mediante un proceso de maduración posterior a la fermentación. Según el Dr.
Jürgen Weihofen: "Después de ser comprimidas las hojas verdes más grandes, durante un
almacenamiento de muchos años bajo condiciones controladas, unas cepas bacterianas
específicas transforman el té verde en el té rojo pu-erh".

Para Weihofen sus efectos más importantes sobre la salud son que reduce el sobrepeso
provocado por una mala nutrición, estimula la secreción de las glándulas digestivas y facilita
la digestión de comida grasa, contribuye a la rápida asimilación del alcohol y baja el nivel
de colesterol y de grasa en sangre y refuerza el metabolismo hepático, desintoxica y depura,
refuerza el sistema inmunitario y es profiláctico de infecciones y detiene el desarrollo de
bacterias. Por sus efectos sobre los nervios y el cerebro mejora el mal humor e incluso
ligeras depresiones, y puede beberse también por la tarde o por la noche ya que gracias
al proceso de fermentación y maduración pierde prácticamente toda la cafeína o teína y no
interfiere, por tanto, en el proceso del sueño.

Roser Amills añade que los experimentos científicos más recientes indican que por su
fermentación es un té muy bajo en ácidos tánicos, por lo que personas con estómago
delicado pueden beberlo sin problemas. Además: "Mediante estudios clínicos se documentó
hace 30 años que reduce el nivel de colesterol de la sangre. Después Weihofen comprobó
sus efectos sobre hígado, bilis e intestinos. En experimentos recientes en la clínica Saint
Antoine de París, al tomar 3 tazas diarias de puerh el nivel de grasas en la sangre disminuye
un 13% en un mes, se consigue reducir también el nivel de triglicéridos y de ácido úrico en
un 66%".

Amills asegura por último que si en medicina tradicional china el té rojo lleva siglos
utilizándose para adelgazar de forma natural, y contribuye a reforzar hígado y bazo: "En
Estados Unidos se le denomina eliminador natural de grasas, lo que se debe a la
aceleración del metabolismo del hígado".

YERBA MATE (Ilex paraguariensis)
Ilex paraguariensis es un arbusto o árbol muy difundido en el sur de Brasil, nordeste de
Argentina, Paraguay y Uruguay, que puede alcanzar entre 8 y 15 m de altura. Con sus hojas
maduras desecadas sobre el fuego y molidas con fragmentos de ramas jóvenes, pecíolos y
pedúnculos florales, se prepara la infusión de yerba mate, bebida originaria de la cuenca del
Paraná, río que discurre entre Paraguay y Argentina. Preparar, servir y tomar yerba es para
los ciudadanos paraguayos, uruguayos y argentinos sobre todo, un ritual y un hábito social,
equivalente a tomar té o café para los europeos.

Además, y según Pedro Pérez de Paz y Consuelo Hernández,
el mate es una planta de uso muy arraigado en las islas
Canarias debido a sus propiedades como tonificante del
sistema nervioso, estimulante, diurética y eupéptica o
digestiva: "Muy determinantes han sido los vínculos históricos
y culturales del archipiélago canario con Hispanoamérica, que han motivado la importación
de modas o costumbres de estos países y con ellas la introducción directa o indirecta
de muchas especies de aquellas tierras. Algunas se cultivan en los jardines o huertos
familiares, otras como el boldo o el mate se consumen manufacturadas".

De acuerdo con Eduardo Dellacassa y Arnaldo Bandoni, de la Cátedra de Farmacognosia de
las universidades de Montevideo (Uruguay) y Buenos Aires (Argentina), respectivamente, la
utilización de la hoja de mate para preparar bebidas estimulantes y con finalidad medicinal
proviene de las tradiciones del pueblo guaraní, para quienes aseguraba la salud, vitalidad y
longevidad.

Marisol Sanz afirma que la aparición y el consumo de yerba mate se remonta según las
leyendas a tiempos en que los indios vivían en tribus y no conocían todavía la existencia del
hombre blanco: "En todas las leyendas surge como premio a la hospitalidad con la que los
indígenas, por muy pobres que fueran, acogían a los forasteros, convirtiéndolos rápidamente
en huéspedes de honor, ..., En tiempos de la colonización española existía un fuerte
intercambio de yerba mate entre las tribus del Paraná, poseedoras de la planta, y tribus de
Bolivia, Perú y Chile, zonas donde no se cultivaba. En muchas regiones el intercambio de
yerba mate se convirtió en equivalente general de la moneda de cambio, era un artículo de
consumo propio y a la vez se había convertido en primera mercadería de los intercambios".

Los jesuitas llegados con los conquistadores españoles promueven el uso de la yerba por
su actividad estimulante, para aumentar el trabajo de los indios y disminuir su consumo de
alcohol, desarrollan el cultivo del mate como base económica de su sistema de misiones en
el alto Paraná, y la yerba mate pasa a ser conocida como té jesuita.

Usos populares
La yerba mate se comercializa sobre todo como producto alimentario en los países de donde
es originaria, y así, por ejemplo, está incluída en el Código Alimentario Argentino. La infusión
de hojas y ramas pequeñas se emplea como estimulante suave del sistema nervioso
central, contribuye a eliminar la fatiga y estimula la actividad mental y física. Se incluye en
formulaciones para reducción de peso y se atribuye a la infusión de yerba mate un aumento
de la diuresis y un efecto laxante. Sirve además como medio para consumir otras plantas
medicinales con las que se mezcla, por ejemplo hojas de menta y cedrón, boldo y
cepacaballo, poleo y ruda, ombú y cáscara de naranja.

Marisol Sanz entiende que la yerba mate tiene grandes cualidades nutritivas y
reconstituyentes: "Ejerce una estimulación general en el cuerpo humano, conviene en las
comidas por activar la digestión y facilitar la asimilación de los alimentos, también influye en
el aparato circulatorio, en la fuerza muscular y en la activación intelectual, y se aconseja como
excelente tónico para los nervios".

Además, prosigue, ya en 1937 el Dr. Pedro Escudero, director del Instituto de Nutrición de
Argentina, demostró científicamente que la infusión de yerba mate es una fuente rica y útil
de vitamina C: analizadas 11 muestras de diferentes precios y calidades, todas contenían
vitamina C en cantidades variables, entre 15 y 31 mg de ácido ascórbico por cada 100 g de
yerba mate, con un promedio global de 22 mg de vitamina, equivalente a 440 unidades de
vitamina C. Tal y como recoge Sanz, según el Dr. Escudero: "La toma de yerba mate previene
el escorbuto, enfermedad provocada por la carencia de vitamina C, y que consiste en
hemorragias, en especial en las encías y en la piel, con tendencia a la ulceración, depresión
nerviosa, anemia y otras repercusiones sobre el cuerpo".

En su opinión, desde el punto de vista nutricional el valor del mate se comprueba en primer
lugar por pruebas prácticas y sólo después con el análisis y la experimentación científica.
Así, la prueba práctica se demuestra en la vida y costumbres de las zonas hierbateras:
tradicionalmente es conocida la resistencia de los paisanos, tanto en viajes como en su
actividad campesina hay días que los pasan básicamente con repetidas infusiones de mate,
sin sentir fatiga y conservando su buen humor y buena disposición. Cuando la ciencia
examina químicamente el mate encuentra una composición idéntica a los demás alimentos
conocidos como estimulantes.

Su importante acción nutritiva, añade Marisol Sanz, se debe no sólo a las resinas, gomas
y materias albuminoides capaces de ser asimiladas que contiene, sino sobre todo por
integrarse al organismo como un alimento de ahorro que retarda la desasimilación: "El
mate es beneficioso pues permite un ayuno prolongado, en caso de alimentación deficiente
restablece el equilibrio e impide la desnutrición del organismo, ..., Sustituye en gran parte
a los alimentos vegetales en poblaciones que viven a base de carne y desconocen el pan.
Remedia las insuficiencias de un mal régimen alimentario y disminuye el cansancio y
estimula la energía, ..., Puede atenuar la fatiga del calor de los trópicos y permite utilizar al
máximo la energía latente del hombre, ..., Su alcaloide, la mateína, tiene las propiedades de
la cafeína pero sin sus inconvenientes, y su acción estimulante es menor que la del café
porque no causa insomnio ni agitación nerviosa".

El Dr. Pamplona Roger afirma que el mate es una bebida muy popular en América del sur,
especialmente en las regiones en las que la dieta es a base de carne. Su aroma recuerda al
del té, lo mismo que su composición química y efectos. Opina que como planta medicinal se
puede aplicar en caso de cefalea, congestión cerebral por el calor e insolación, y lipotimia o
desfallecimiento: "Teniendo en cuenta que el alivio que ofrece el mate es sintomático y no
cura la causa, ... En uso externo el mate se aplica en compresas por su acción antiséptica y
cicatrizante, para lavar heridas infectadas y en el tratamiento de quemaduras".

El Dr. Berdonces i Serra, que fija en unas 200.000 Tm (1999) la producción anual de mate
del cono sur americano, donde se toma a modo de té, con azúcar quemado o zumo de limón,
asegura que las mejores hojas son las de los árboles de 5-6 m de altura, en ejemplares de
más de 4 años, y entre sus virtudes medicinales añade las de tónico estimulante, diurético y
diaforético (=estimula la sudoración, secreción de humores y perspiración), y estimulante
nervioso que acelera el ritmo cardíaco y la motilidad del intestino.

Composición, acciones e indicaciones
Los componentes más importantes del mate son los alcaloides purínicos o xantinas, entre
ellos cafeína, teobromina y teofilina, las vitaminas A, E y complejo B, destaca su riqueza
en vitamina C y contiene además taninos, ácidos clorogénicos, numerosas saponinas
triterpénicas derivadas del ácido ursólico, flavonoides como kempferol y quercetina,
antocianinas derivadas de la cianidina, azúcares como glucosa, fructosa y rafinosa, y
oligoelementos como sodio, potasio, calcio, magnesio, cobre, hierro, manganeso y zinc, y
más de 100 componentes en la fracción volátil de la yerba mate.

Dellacassa y Bandoni consideran que la actividad antihipercolesterolémica de las saponinas
del mate puede explicar la aparente contradicción entre hábitos alimentarios y estado
sanitario de la población uruguaya: "Se ha demostrado que en Uruguay la prevalencia
de enfermedades coronarias y otras cardiopatías así como la distribución de edad de la
población presentan características similares a las de los países europeos, mientras que el
consumo de carne per capita en este país es uno de los más altos del mundo". Los ácidos
clorogénicos y flavonoides del mate tienen asimismo actividad antioxidante e inhiben la
oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL o "colesterol bueno").

Mientras la ingesta de una infusión de mate parece no influir en la absorción intestinal de
hierro, sí aumenta la utilización de lípidos como sustrato oxidativo, lo que viene a aclarar en
buena medida su acción coadyuvante en el tratamiento del sobrepeso. Está demostrado
además que la infusión de mate reduce el apetito, debido a la presencia sinergizada de
xantinas, terpenos, resinas y ácido clorogénico, así como que acelera el metabolismo
hepático e incrementa la diuresis. Ambos autores se refieren al posible efecto colerético
(=secreción y excreción de bilis por el hígado) del mate y a la actividad antimicrobiana del
aceite esencial de la hoja de mate y su posible interés para la protección dental por su
acción protectora frente a bacterias que propician caries.

La monografía de la Comisión E del Ministerio de Sanidad alemán, referente de la fitoterapia
europea, reconoce los usos de la hoja de mate derivados de su contenido en cafeína,
astenia ocasional y fatiga física y psíquica, y detalla una serie de acciones que suponen
un efecto benéfico en el tratamiento del sobrepeso: analéptica (=restauradora, excitante
o estimulante), diurética (=aumenta la secreción de orina), inotropa positiva (=influencia
positiva de los nervios cardíacos sobre la musculatura cardíaca), cronotropa positiva
(=influencia positiva sobre la regularidad de la acción cardíaca), glucogenolítica (=disolución
del glucógeno) y lipolítica (=disolución de las grasas en el curso de la digestión).

Precauciones
El mate no tiene toxicidad a las dosis habituales, de lo que es prueba evidente, sostienen
Dellacassa y Bandoni, la enorme difusión de su uso en la región rioplatense: "La Comisión
E señala que no se han descrito efectos secundarios, contraindicaciones o interacciones
relacionadas con la utilización de la hoja de mate a dosis terapéuticas, que la propia
comisión establece en una dosis media diaria de 3 g de yerba o la cantidad equivalente de
sus preparados".

Existen sin embargo trabajos publicados que proporcionan otros datos, relacionados con el
consumo de mate como bebida habitual o usado de forma crónica o prolongada, según los
cuales a dosis altas puede aparecer excitación, insomnio, gastritis, náuseas y taquicardia
debido a su contenido en cafeína, por lo que estaría contraindicado en caso de ansiedad,
insomnio, taquicardia, hipertensión, y debería evitarse su utilización en caso de gastritis y
úlcera gastroduodenal.

Para cebar o beber mate
La yerba se sirve en un recipiente especial, una calabaza seca y vacía de Lagenaria vulgaris
denominada asimismo mate, que se llena con yerba mate picada para preparar la infusión y
se toma con un tubo delgado o caña llamada bombilla, que en su interior tiene en un extremo
un filtro para evitar la ingestión directa de las hojas y en el otro extremo una boquilla plana.
Por último está la pava, de cobre, hierro y hierro enlozado, una especie de caldera o tetera
utilizada para calentar el agua que luego se añade a la yerba, y cuya asa se asemeja al
cuello de la hembra de los pavos. El mate, la bombilla y la pava son tres instrumentos
fuertemente enraizados en la cultura y tradición del cono sur americano.

Eduardo Dellacassa y Arnaldo Bandoni proponen, para preparar o cebar el mate, colocar la
yerba en la calabaza (mate) de modo que ocupe ¾ de su capacidad y, mientras se tapa la
boca de la calabaza con la mano, agitarla suavemente para compactar la yerba y distribuir la
parte pulverizada evitando que al succionar se tapone la bombilla. A continuación se vierte
agua caliente, entre 60 y 80º C, sobre la yerba, que una vez húmeda se hincha en unos 3 a 5
minutos. Luego el extremo de la bombilla que tiene el filtro se introduce hasta el fondo del
mate, donde se vierten pequeñas cantidades de agua muy caliente, entre 90 y 95º C, y se
comienza a beber la infusión para lo que se sorbe el líquido a través de la bombilla hasta
que sale aire y se produce un peculiar y típico sonido, operación que se repite con el mate
circulando en la rueda de bebedores hasta que el sabor disminuye, momento en que la
bombilla se saca de la yerba y se coloca en otro lugar del mate para darle vuelta y reiniciar la
infusión. La bebida o cebadura finaliza cuando la infusión deja de tener sabor y se llega al
mate lavado.

REFERENCIAS
- Pojhá ñaná. Recetario de plantas medicinales del Paraguay, Dr. Nemesio Rodríguez Barboza,
Artes Gráficas Zamphirópolos, (Asunción), 2ª ed., 1966.
- El mate, Marisol Sanz, Puig & Ribas Distribucions, Barcelona, 1992.
- Plantas medicinales. El Dioscórides renovado, Dr. Pío. Font Quer, Labor, Barcelona, 15 ª ed., 1995.
- Fitoterapia. Vademécum de prescripción, Masson, Barcelona, 3ª ed., 1998.
- Diccionario terminológico de Ciencias Médicas, Masson, Barcelona, 13ª ed., 1998.
- Enciclopedia de las plantas medicinales, Dr. Jorge Pamplona Roger, Safeliz, Madrid, 1998.
- El té verde y el té negro muestran acción antioxidante, Rob McCaleb, Medicinas Complementarias
52, Madrid, 1998.
- Menor riesgo de cánceres colorrectales y pancreáticos en consumidores de té verde,
Evelyn Leigh, Medicinas Complementarias 56, Madrid, 1999.
- Gran enciclopedia de las plantas medicinales, Dr. Josep Berdonces i Serra, Tikal, Premiá de Mar
(Girona), 1999.
- Plantas medicinales o útiles en la flora canaria. Aplicaciones populares, Pedro Pérez y
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- Pu-erh, el té rojo de China, Dr. Jürgen Weihofen, Obelisco-Vital, Barcelona, 1999.
- Adelgaza ganando energía con el té pu-erh, Roser Amills, Vital 19, Barcelona, 1999.
- El mate, Eduardo Dellacassa y Arnaldo L. Bandoni, Revista de Fitoterapia 4, CITA, Valencia, 2001.
- El té negro podría proteger la salud del corazón, Evelyn Leigh, Medicinas Complementarias 62,
Madrid, 2001.
- Los tés tradicionales de España, Emilio Blanco Castro, VI Jornadas de Fitoterapia y Etnobotánica,
Madrid, 2002.
- Té quiero, Andrea Donoso, Integral 280, Barcelona, 2003.

(artículo publicado en Conocer Arganzuela nº 127/128, junio/julio-agosto de 2003)

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