Louis de Brouwer es doctor en medicina y biólogo molecular, consultor internacional para la
Salud y la Ecología de la ONU y la UNESCO, y miembro director de la Sociedad Internacional
de Médicos para el Medio Ambiente, que cuenta con 60.000 médicos afiliados de 102
países. Junto a otras voces discrepantes con la versión oficial sobre el Sida y sus causas y
tratamientos, Brouwer intervino en sendas jornadas (Sida, 20 años después, y Reflexión
sobre las vacunas, en octubre de 1999
) desarrolladas en Madrid, entre otras actividades,
con motivo de la 15ª edición de BioCultura, organizada por la Asociación Vida Sana.

Para Brouwer, el virus del Sida fue creado por la administración norteamericana: "A Robert
Gallo, funcionario de Estado, le pagaron 10 millones de dólares para crear el virus del Sida,
arma de guerra bacteriológica con la que se llevaron a cabo experimentos con presos
comunes a cambio de su libertad, algo que es una práctica bastante común en Estados
Unidos. Les inyectaron la nueva arma, el retrovirus del Sida, los tuvieron en observación un
año y, como el período de incubación es de 8 a 10 años, los dejaron libres. Los presos, al
salir, contagiaron básicamente a homosexuales y drogadictos, y así el virus se extendió".

Es entonces cuando comienzan las primeras vacunaciones masivas contra la hepatitis: "Se
produjo en esos años (los 70) en Estados Unidos una publicidad y una presión muy fuertes
para que los homosexuales se vacunasen contra la hepatitis B",.

Por otra parte, el gobierno norteamericano ordena a la CIA (Agencia Central de Inteligencia)
que se encargue de poner el retrovirus creado por Gallo, además de en las vacunas contra
la hepatitis, en la vacuna contra la viruela con la que se inocula entre los años 1970 y 1977
a 160 millones de personas en siete países de África central que, cuando Brouwer efectuó
su investigación sobre el sida a fines de los años 80, contaban con una cifra de enfermos
de sida de 21 millones de personas.

Brouwer explicó que en 1989, cuando trabajaba en su libro "Sida: el vértigo", haciendo
uso de su función como consultor especial internacional para la salud y la ecología en la
OMS (Organización Mundial de la Salud) solicitó a este organismo el listado de todas las
vacunaciones habidas en África en los últimos 20 años. Quería comprobar si se verificaba,
o no, su hipótesis sobre la relación entre la vacunación masiva contra la viruela en África y
el origen del sida: "Me mandaron la lista completa de las vacunas, excepto la antivariólica,
que no conseguí hasta 7 meses después y tras amenazarles con poner una demanda ante
la ONU".

Cuando finalmente pudo comparar la cartografía de la vacuna
contra la viruela con el mapa del sida: "Se correspondía el número
de casos de sida con el número de vacunas en cada país de África
central".

El propio profesor Robert Gallo, oficialmente considerado
codescubridor del virus del sida y "Obligado a callar actualmente
para no perder su puesto de trabajo en el Instituto Nacional de la
Salud en Estados Unidos", hizo sin embargo unas declaraciones
al periódico London Times (11 de mayo de 1987) para señalar que
le parecía una hipótesis interesante la relación entre el programa de vacunas de la OMS
contra la viruela, y el sida. Gallo afirmó asimismo en esa ocasión que el uso de vacunas
de virus vivos, como se utiliza en África, puede activar un virus latente como el del sida.

Brouwer hizo especial énfasis en la confirmación de sus hipótesis a través de las
investigaciones durante 7 años de Leonard Horovitz, profesor de Harvard y una autoridad
mundial en salud pública, que por medio de la Freedom Information Act (comisión que
garantiza la libertad de información) tuvo acceso libre a documentos oficiales del gobierno
norteamericano y pudo así "Verificar la creación del retrovirus del sida como una decisión
deliberada por parte del gobierno de los Estados Unidos".

En palabras de Brouwer, Horovitz demuestra en su estudio "Virus en emergencia" que, en
plena guerra fría, los americanos querían poner a punto armas bacteriológicas, accediendo
Robert Gallo a ponerse a trabajar en dichas armas. Las investigaciones de Horovitz prueban,
asimismo, que la CIA introdujo el retrovirus del sida en la vacuna antiviruela en África

Igual de rotundo, en la 2ª jornada Brouwer comenzó su ponencia haciendo referencia a las
medidas adoptadas contra los detractores de las vacunas en un simposio organizado en
Suiza en 1976 por los laboratorios farmacéuticos. Entre otras, "Acusar a los detractores
de incompetencia y celos, impedir que los oponentes a las vacunas tengan acceso a los
medios de comunicación; hacerles aparecer como anarquistas o comunistas, hoy como
fascistas, neonazis o miembros de sectas, para desprestigiarles".

A continuación argumentó contra los fabricantes de vacunas: actualmente en Europa y
restantes países desarrollados 1 de cada 3 personas sufre una enfermedad crónica
mientras las otras 2 tampoco están sanas sino que tienen diversas afecciones benignas o
graves no crónicas, entre los 30 y los 60 años la medicina no cura a los enfermos sino que
proporciona tratamientos tan sólo paliativos. Caracterizó la compra de medicamentos y los
análisis que se realizan de "Inútiles, fondos de comercio de los laboratorios farmacéuticos".
Si ya son muy numerosas las muertes antes de los 65 años por cáncer o enfermedades
crónicas, de 1 a 30 años hallamos el máximo de personas frágiles, enfermas, minusválidos
físicos, motores y mentales.

En opinión de Brouwer, con los progresos habidos en la medicina en los 30 últimos años,
en la higiene, alimentación y obstetricia, ..., "Esta población no tendría que sufrir de esos
males, sino que tendría que ser sana, robusta, desarrollada intelectualmente. Pero vemos
otra cosa". Para responder al por qué, "Es necesario contemplar a la generación precedente,
a los genitores que han transmitido genes alterados y con su código genético modificado.
Lo que es debido a las sustancias químicas de los alimentos y de los medicamentos, a
la polución general y nuclear, a las condiciones generales de vida. También a la polución
vacunal
directa, de la que nadie quiere hablar. La vacuna, acto más importante que el
bautismo o la circuncisión, ha generado una religión, la vacunal, que sustituye a otras
religiones y que se basa en un acto de fe en la omnipotencia médica".

Si ha habido pocos cambios en las condiciones climáticas en Europa en los últimos 60
años, a pesar de la contaminación del suelo y del aire y de los accidentes nucleares con el
aumento de la radioactividad en la superficie del planeta, para Brou er estos factores de
polución no son suficientes para provocar mutaciones genéticas, no para explicar la deriva
genética actual en la población occidental. Hay otras causas para la degeneración de la
especie: "Las vacunas, factor de degeneración de la especie humana, consecuencia del
cambio de un cuerpo organizado que adquiere otras características que le son
desfavorables".

En las distintas especies, las células y microorganismos tienen
un proceso inmune propio frente a los agentes internos y externos,
para evitar las mutaciones genéticas. Si hay una buena adaptación
del organismo a su entorno y los genitores están sanos, se
producirá el nacimiento de organismos perfectamente sanos. Pero
si los genitores no cuentan con un buen sistema inmune, sino
que están presentes virus y retrovirus, aunque sea como testigos
mudos, son transmitidos a sus descendientes: "Se transmiten
porque están presentes en nuestras células y en nuestro código
genético".

Hay unas condiciones particulares y necesarias para que despierten los virus que todos
llevamos dormidos. Los virus y retrovirus normalmente están mudos. Si el sistema inmune
funciona, no los elimina pero sí elimina su virulencia y restringe su material genético. Los
genitores están sanos aunque lleven virus y retrovirus dormidos que transmiten mudos a
sus hijos. Sus descendientes contactan con virus y bacterias patógenas (varicela, rubeola,
paperas, viruela, peste, cólera). De ahí la "Importancia del medio ambiente, de las
condiciones de higiene y nutrición, en la génesis de muchas enfermedades infecciosas. Si
hubiera en toda la humanidad las condiciones adecuadas de higiene, nutrición, ..., no habría
epidemias ni enfermedades infecciosas". Por debilitamiento del sistema inmunitario de los
organismos, se generan y regeneran los virus dormidos, que prosiguen así su evolución.

Cuanto más industrializado está un país, más vacunas inútiles son aplicadas en ese país.
En el tercer mundo, con poblaciones malnutridas y debilidad y fragilidad de su sistema
inmunitario, la OMS ha realizado campañas masivas de vacunación, sin distinguir o
discriminar el sistema inmune de las personas: "Actualmente se reconoce por muchos
científicos el peligro grande de las vacunas en individuos frágiles inmunitariamente".

Louis de Brouwer distinguió entre los países desarrollados "Donde las vacunas son inútiles
y peligrosas" y los países en desarrollo "En los que la vacunación es un acto criminal", si
bien en ambos casos "La vacunación es un acto de dictadura médica y económica sobre
los más débiles y quienes soportan unas condiciones de vida más desfavorables. Las
organizaciones sociales y humanitarias, la OMS, el cuerpo médico, y también los ciudadanos
a causa de la desinformación, estamos participando en la degeneración de la especie. El
sistema de vacunaciones es una bomba retardada, a cargo de los fabricantes de vacunas,
médicos y responsables de la salud".

A la OMS, bajo la influencia de grupos de presión como los fabricantes de vacunas,
representados en esta organización por médicos muy bien pagados: "Sólo les interesa el
provecho, se ríen del estado de salud de la población mundial, especialmente de la de los
países del tercer mundo. No se hace seguimiento sobre la eficacia de las vacunas, las
estadísticas al respecto son totalmente inventadas. Se constatan sus peligros, afecciones
y muertes, que son silenciados por fabricantes de vacunas y médicos".

Citó al respecto el resultado, muy convincente, del expediente 651/1980, de Ginebra (Suiza)
realizado por un grupo de expertos de la OMS sobre el seguimiento riguroso durante
siete años y medio a dos grupos (vacunados en el programa de vacunaciones contra
la tuberculosis entre 1968 y 1971 en la India, y no vacunados): había tantos casos de
tuberculosis en los vacunados como en los no vacunados, textualmente: "La vacuna de
la tuberculosis no confiere ninguna protección en 7,5 años. La tuberculosis atacó más a
quienes habían reaccionado a la tuberculina que a quienes no se habían vacunado". A pesar
de ello, se continúa vacunando contra la tuberculosis, en Francia sin ir más lejos la vacuna
es obligatoria, con sanciones penales y legales si se rechaza. Igualmente está en cuestión
la vacuna contra la rubeola, que se administra en la triple vírica: "Cada vez hay más pruebas
de su relación con el autismo". Sobre la posibilidad o no de una vacuna contra el Sida,
Brouwer estima que: "El virus del sida tiene dos partes, humana y animal. Por ello no puede
haber vacuna contra ese virus".

Tras prevenir contra la vacuna de la hepatitis B -"La OMS quiere erradicarla del planeta, como
antes hizo contra la viruela, antes del año 2015, a través de la vacunación masiva de todos
los habitantes del planeta"- y sus múltiples posibles efectos secundarios, se refirió al
márgen de beneficios: "En Francia el coste de fabricación de la vacuna contra la hepatitis B
es de 18 ptas y su precio de venta es de 3.500 ptas. por ampolla. El márgen de ganancia de
los Laboratorios Pasteur en 1997 fue de 12.000 millones de ptas. La vacuna, gratuita para la
gente, es pagada por la Seguridad Social". Exigió la libertad de vacunación, que los médicos
(obligados por su Código Deontológico) denuncien a los laboratorios por los efectos
secundarios adversos de las vacunas, para finalizar afirmando: "El que no utiliza la verdad,
se hace cómplice de los embusteros".

(artículo publicado en Espacio Humano nº 26/27, diciembre de 1999/enero de 2000)

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