Argentina: La guerra del grano Segunda parte

(imagen: Un productor pequeño de hasta 80 hectáreas obtendrá entre 13.840 y 24.000 dólares por su cosecha de trigo. Informe del INTA sobre la rentabilidad de la actual cosecha de trigo [[- «La cosecha de trigo llegará a los 15M de toneladas«, abeceb.com economía online, 20-01-2011 & «Los números trigueros del INTA«, Bolsa de Cereales de Córdoba, 26-01-2011 & «Según estimaciones del INTA: La rentabilidad bruta del productor de trigo será de entre 173 y 301 U$S/Tonelada«, Productivo Web, 22-01-2011.]], Página 12).

Los productores exigen que se liberen las exportaciones de trigo, para no seguir «presos» de un sistema de cupos, que ante la falta de competencia les impide cobrar el precio de mercado (que incrementaría en un 20% las ganancias que actualmente obtienen). Si tal demanda no es escuchada amenazan con volver a parar la producción triguera alertando con ello a los mercados internacionales como sucedió el año 2008 cuando las protestas de las agrupaciones de los productores agropecuarios puso al país al borde a la crisis. Las conocidas «entidades rurales«, agrupados en la denominada «Mesa de Enlace» demandan la liberalización del mercado exportador triguero, principalmente, y para presionar en este rumbo, se encuentran en paro desde el lunes 17 de enero, impidiendo con esta medida de fuerza la venta interna de cereales y oleaginosas.

Para el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, quien ya hace tres años -en el anterior conflicto que mantuvo durante dos meses paralizada la venta de granos en Argentina con cortes de rutas y desabastecimiento en las más importantes ciudades del vecino país- tuvo un papel principal, el objetivo de la protesta de los productores es «encontrar soluciones para que no nos sigan robando como nos vienen robando en los últimos cinco años un grupo de exportadores y molinos que se quedan con la renta del productor bajo la responsabilidad suprema de Cristina Fernandez de Kirchner«. El paro patronal cuenta con el apoyo del mundo opositor a Fernández, como es el caso del diputado Francisco De Narváez, que en defensa de las cámaras agrarias aseguró que el gobierno «busca venganza» por la derrota sufrida en julio de 2008, cuando no pudo disponer un incremento a las exportaciones de soja.

Las declaraciones de Llambías y el apoyo de la derecha política argentina al movimiento patronal, encendió los ánimos de rechazo gubernamental, como también de las organizaciones políticas y sociales cercanas al gobierno, que realizaron un multitudinario acto en la sureña localidad de Bahía Blanca, para rechazar lo que consideran «un boicot de los dueños y patrones del campo en desmedro de la población argentina. Sólo la regulación de la economía como política de Estado puede garantizar el derecho del pueblo a la alimentación, al trabajo digno, la salud, la educación y la vivienda, protegiendo a su vez los intereses de los pequeños y medianos productores«.

En un interesante artículo del prestigioso Página 12 titulado «El trigo, una pinturita« y amparado en informes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, se da a conocer la altísima rentabilidad de los productores de trigo a pesar de los problemas en el proceso de comercialización. De dicho informe se extrae que de la actual cosecha (situada en torno a las 15 millones de toneladas) los empresarios trigueros obtienen utilidades que certifican el buen negocio en el que están involucrados y que su reclamo es por acceder a mayores niveles de plusvalía. De acuerdo con el estudio, un productor pequeño de hasta 80 hectáreas obtendrá entre 13 mil 840 y 24 mil dólares por su trigo, y uno de tamaño medio, de unas 200 hectáreas, recibirá de 34 mil 600 a 60 mil 200 dólares. El margen bruto promedio de rentabilidad tomando los precios de mercado se ubica en unos 173 dólares, cuando la media histórica es de 110 dólares, consignó la investigación.

Si bien estas cifras podrían alentar las medidas que el gobierno de Fernández ha tomado, hay que tener en cuenta que estas cifras reflejan la realidad de las grandes empresas molineras y exportadores que suman el diferencial de precios a sus ganancias netas, pero no es la realidad de los pequeños agricultores que se ven sumidos en la pugna entre gigantes.

El gobierno argentino consciente que si no se soluciona este tema se podría generar un reclamo mayor, expresó, a través del Ministro de Agricultura Julián Domínguez que «reconocemos el problema que denuncia Barcheta (vicepresidente primero de la Federación Agraria Argentina), porque el productor no recibe el precio del FAS teórico -es decir el precio internacional del grano menos retenciones- que tiene que recibir. Esto nos hace implementar medidas como es la generación de créditos a tasa cero para favorecer a los pequeños agricultores de inferiores ingresos. Generaremos un millón de toneladas en crédito a productores, a través del Banco Nación, a tasa cero; estamos reconociendo que tenemos un problema y que queremos que el productor siga siendo productor» expresó el funcionario de gobierno.

La medida de fuerza que se está llevando a cabo en Argentina ha tenido una amplia repercusión mediática y política pues se da en momentos que Cristina Fernández debe decidir si se repostulará a un nuevo mandato presidencial, para las elecciones de octubre próximo. El resultado de este «gallito» verá el potencial de Cristina para perfilarse con posibilidades a un nuevo mandato o sepultará sus anhelos bajo la protesta de las patronales agropecuarias, aupadas por el apoyo opositor. La segunda parte de la Guerra de los granos está servida.

* Pablo Jofré Leal: Corresponsal de Adital en Chile

Fuente: Adital

(26 de enero de 2011)